De acuerdo con el último informe oficial emitido por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), durante los primeros dos años y medio de la gestión del presidente Javier Milei se registró el cierre de más de 27.000 empresas en todo el territorio nacional.
Las cifras reflejan el impacto directo de la devaluación, la fuerte caída del consumo interno y la eliminación de políticas de asistencia estatal en el tejido empresarial del país.
En este contexto, las cámaras comerciales advierten que la asfixia financiera, combinada con el aumento desmedido de las tarifas de servicios públicos y los costos logísticos, está empujando a decenas de firmas familiares al cese definitivo de sus actividades.

Los datos oficiales de la SRT: dos años y medio de contracción empresarial
El relevamiento de la SRT, que computa de forma precisa la cantidad de empleadores que declaran trabajadores bajo cobertura de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), detalla una caída sistemática en el padrón de empresas activas. Este indicador es considerado como uno de los termómetros más fieles de la economía real, ya que no se basa en expectativas, sino en declaraciones juradas obligatorias y registros fiscales de aportes a la seguridad social.
Puntualmente, en noviembre de 2023, había 511.337 empresas registradas en el país, mientras que en abril de 2026, había bajado a 484.095. La diferencia equivale a 27.242 empresas menos en poco más de dos años de gestión.
Cuáles son los sectores económicos más golpeados por la crisis
Al desagregar el informe por ramas de actividad, queda en evidencia que no todos los sectores productivos han resistido el impacto de la misma manera. El desglose sectorial de la SRT muestra una marcada asimetría que golpea especialmente a las actividades ligadas al mercado interno:
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La Construcción: Es, por amplio margen, el sector que lidera la pérdida de empresas y puestos de trabajo. La paralización total de la obra pública nacional y el encarecimiento de los insumos dolarizados destruyeron miles de firmas contratistas y subcontratistas en todo el país.
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El Comercio Minorista: Las ventas en locales de cercanía y supermercados registraron caídas históricas durante el periodo analizado, imposibilitando el pago de alquileres comerciales y salarios.
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La Industria Manufacturera: Las pequeñas fábricas textiles, metalúrgicas y de alimentos sufrieron la doble pinza de la caída del consumo masivo y la apertura de importaciones, lo que redujo drásticamente su capacidad instalada y forzó cierres masivos.
