El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado mensualmente por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella junto a la consultora Poliarquía, registró una nueva caída durante el mes de julio de 2026. De acuerdo con el relevamiento académico de alcance nacional, la medición refleja un paulatino pero constante desgaste en la valoración ciudadana sobre la gestión que encabeza el presidente Javier Milei, acumulando retrocesos consecutivos en las últimas ponderaciones.
El informe técnico revela que la pérdida de respaldo atraviesa a diversos estratos socioeconómicos y franjas etarias, impactando principalmente en la percepción sobre la capacidad de gestión y la honestidad de los funcionarios.
Este desplome en los niveles de confianza se da en un contexto marcado por la persistencia de la alta inflación en rubros sensibles, el estancamiento del consumo masivo y los recientes episodios de tensión política e institucional del Poder Ejecutivo con gobernadores y el gobierno de Brasil.

Los datos clave del informe de la Universidad Di Tella sobre la gestión nacional
El Índice de Confianza en el Gobierno se mide en una escala que va de 0 a 5 puntos. La medición correspondiente a julio indicó que hubo un retroceso del 6,5% respecto a junio, de esta manera se consolida una tendencia descendente que los analistas atribuyen al impacto de las medidas de ajuste fiscal en el bolsillo de la población y a la falta de señales claras de recuperación económica inmediata.
Dentro de los cinco componentes que integran el indicador elaborado por la Di Tella, la mayor retracción se observó en la evaluación general del Gobierno y en la percepción de la eficiencia en el gasto público. Si bien el oficialismo conserva un núcleo duro de apoyo impulsado por el ordenamiento de las variables macroeconómicas, la caída en la imagen pública comienza a resentir la aprobación general en centros urbanos clave del país.
Las variables que explican el retroceso en la aprobación ciudadana
Los investigadores de la alta casa de estudios identificaron diversos factores socioeconómicos que incidieron directamente en la pérdida de confianza hacia la Casa Rosada durante las últimas semanas:
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Poder adquisitivo y consumo: La pérdida de capacidad de compra de las familias sigue resintiendo la mirada positiva sobre la economía cotidiana.
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Gestión de conflictos institucionales: Las tensiones políticas con el Congreso, las provincias y los frentes diplomáticos generaron desgaste en los sectores independientes.
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Expectativas a futuro: Aunque un sector mantiene la esperanza de estabilización, creció el porcentaje de encuestados que observa el panorama económico con pesimismo a corto plazo.
