A lo largo de más de 200 años de historia argentina, Juan Pablo II fue el único papa que visitó oficialmente el país. El pontífice polaco realizó dos viajes de enorme trascendencia: el primero en junio de 1982, cuando la Guerra de Malvinas atravesaba sus últimos días, y el segundo en abril de 1987, durante una extensa misión pastoral que recorrió gran parte del territorio nacional.
Pese a haber nacido en Buenos Aires y convertirse en el primer pontífice argentino en 2013, Francisco nunca concretó una visita apostólica a su país natal. Tampoco Benedicto XVI viajó a la Argentina durante su pontificado, por lo que Juan Pablo II continúa siendo el único Papa que pisó suelo argentino en ejercicio de su ministerio.
Las dos visitas estuvieron marcadas por contextos completamente distintos. Mientras la primera tuvo un fuerte perfil diplomático y estuvo atravesada por el conflicto bélico en el Atlántico Sur, la segunda reflejó una etapa de normalidad institucional y una Iglesia movilizada junto a millones de fieles en todo el país.

La visita de Juan Pablo II durante la Guerra de Malvinas
El 11 de junio de 1982, Juan Pablo II llegó al aeropuerto internacional de Ezeiza en una misión que fue considerada una de las más delicadas de todo su pontificado. El viaje fue organizado pocos días después de su paso por el Reino Unido, con el propósito de transmitir un mensaje de paz y evitar que su presencia en territorio británico fuera interpretada como un respaldo a una de las partes enfrentadas.
Durante su estadía, que se extendió por apenas unas 30 horas, celebró una multitudinaria misa en Luján, rezó por los soldados caídos y los heridos de ambos bandos, mantuvo un encuentro con la Junta Militar encabezada por Leopoldo Galtieri y se reunió con integrantes del Episcopado argentino.
En cada una de sus intervenciones insistió en la necesidad de alcanzar una solución negociada al conflicto. Antes de abandonar el país, el 12 de junio, pidió trabajar por una “paz justa, honrosa y duradera”. Apenas dos días después, el 14 de junio de 1982, se produjo la rendición argentina en las Islas Malvinas.

La gira pastoral de 1987 que reunió a millones de argentinos
Cinco años después, con Raúl Alfonsín al frente del Gobierno y la democracia ya consolidada, Juan Pablo II regresó al país para realizar una de las giras pastorales más importantes de su pontificado.
Entre el 6 y el 12 de abril de 1987, recorrió Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, donde presidió misas y encuentros con jóvenes, trabajadores, familias, religiosos, empresarios, comunidades indígenas y representantes de distintos sectores de la sociedad.
Las actividades convocaron a multitudes en cada ciudad. Miles de personas aguardaron durante horas el paso del Papamóvil por avenidas y rutas especialmente preparadas para recibir al líder de la Iglesia Católica.
Uno de los momentos más recordados de aquella gira ocurrió en Buenos Aires, donde Juan Pablo II encabezó el cierre de la Jornada Mundial de la Juventud ante una concurrencia estimada en alrededor de un millón de personas, de las cuales aproximadamente la mitad eran jóvenes.
La celebración realizada sobre la avenida 9 de Julio quedó registrada como una de las mayores concentraciones religiosas de la historia argentina y simbolizó el fuerte vínculo entre el pontífice y los fieles del país.
