Manny “Jimuel” Pacquiao Jr. dio el primer paso de su carrera en el boxeo profesional, pero su estreno terminó envuelto en controversia. El joven filipino, hijo mayor de la leyenda Manny Pacquiao, empató en decisión dividida frente al estadounidense Brendan Lally en el Pechanga Resort Casino de Temecula, California, en una velada organizada por la promotora de su padre.
El combate, pactado a cuatro rounds en la categoría ligero, dejó sensaciones encontradas. Ambos púgiles llegaban invictos desde el amateurismo y hacían su debut rentado, pero buena parte del público expresó su disconformidad cuando se anunciaron las tarjetas, convencidos de que Lally había sido más preciso y dominante en varios pasajes del duelo.
Un debut con dificultades para Jimuel
Con apenas una decena de peleas amateur en su historial, Jimuel, de 24 años, mostró limitaciones y no logró imponer su ritmo. En distintos tramos del combate fue superado con claridad por el estadounidense. Las cámaras captaron la preocupación de su madre, presente en primera fila, mientras observaba cómo su hijo recibía golpes duros en el intercambio.
El debut tuvo un condimento especial: fue la primera función que Manny Pacquiao Promotions realizó en territorio estadounidense, motivo por el cual el histórico excampeón mundial acompañó a su hijo desde el rincón, junto a su esposa.
El desafío de construir un propio legado
La historia del boxeo está llena de hijos que buscaron seguir la senda de sus padres campeones, aunque pocos lograron sostener ese peso. Jimuel Pacquiao inicia ahora un camino que lo obligará a mostrar evolución, carácter y crecimiento si pretende forjar una identidad propia dentro del deporte, lejos de la enorme sombra que proyecta uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos.
