La tensión escaló tras el anuncio de aranceles de hasta el 25% contra ocho naciones europeas que rechazan la anexión de la isla. La crisis diplomática entre Washington y el Reino de Dinamarca alcanzó este sábado un punto de ebullición. Mientras el presidente Donald Trump redoblaba su apuesta arancelaria desde la Casa Blanca, las calles de Dinamarca y el Ártico se colmaron de manifestantes en un rechazo unánime a las pretensiones expansionistas de los Estados Unidos.
Copenhague y Nuuk: una sola voz
En la capital danesa, unas 15.000 personas protagonizaron una marcha histórica desde la plaza del Ayuntamiento hasta la embajada estadounidense. El ingenio de los manifestantes transformó el icónico eslogan republicano en una herramienta de protesta: los carteles de “Make America Go Away” (Que América se vaya) dominaron la escena.
Simultáneamente, en Nuuk, la capital de Groenlandia, el primer ministro local Jens Frederik Nielsen encabezó una concentración bajo temperaturas gélidas. “¡Nuestro futuro lo decidimos nosotros!”, vociferó Nielsen ante una multitud que portaba banderas locales. Según encuestas recientes, el 85% de los residentes de la isla se opone tajantemente a cualquier tipo de anexión a la administración Trump.

“Guerra de aranceles” por el Ártico
Las protestas fueron la respuesta directa a la drástica medida económica anunciada por Trump este viernes. A través de la red Truth Social, el mandatario confirmó la imposición de gravámenes a ocho países europeos que enviaron personal militar a la isla o se opusieron a su compra: Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.
El esquema de sanciones informado por la Casa Blanca es el siguiente:
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1 de febrero de 2026: Inicio de un arancel general del 10% sobre todos los bienes importados de estos países.
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1 de junio de 2026: Incremento de la tasa al 25% si no se llega a un acuerdo por la “compra completa” del territorio.

El polémico argumento de la Casa Blanca
Desde Washington, el asesor Stephen Miller justificó la presión económica asegurando que Dinamarca ha “fracasado” en defender y mejorar la isla. Miller argumentó en una entrevista para Fox News que es “insostenible” que Estados Unidos asuma los costos de defensa del Ártico mientras el territorio sigue bajo soberanía europea, calificando el control danés como un obstáculo para la seguridad nacional estadounidense.
