Este miércoles, el reconocido neurólogo Dr. Miguel Jacobo pasó por La Mañana de Info y dejó algo más que una entrevista: una verdadera masterclass sobre el Parkinson, explicada de forma simple, directa y sin vueltas. En el marco del Día Mundial de la enfermedad, el especialista ayudó a entender qué es, cómo detectarlo y qué se sabe hoy —en 2026— sobre su tratamiento.
Una enfermedad más común de lo que se cree
El Parkinson no es una enfermedad rara. De hecho, es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer. En Argentina, se estima que afecta a unas 120 mil personas, y ese número podría crecer con el aumento de la expectativa de vida.
Suele aparecer alrededor de los 60 o 65 años y afecta un poco más a los hombres que a las mujeres. Pero lo importante, según remarcó Jacobo, es que “la estamos viendo todos los días en el consultorio”.
¿Qué pasa en el cuerpo?
Para entender el Parkinson hay que ir a lo básico: en el cerebro hay células que producen una sustancia clave llamada dopamina, que regula, entre otras cosas, el movimiento.
Cuando esas células dejan de funcionar correctamente, baja la dopamina. Y ahí empiezan los problemas.
El punto incómodo —y todavía sin respuesta clara— es este: no se sabe exactamente por qué esas células se deterioran. Hay una mezcla de factores genéticos y ambientales, pero en la mayoría de los casos no hay una causa puntual que explique la enfermedad.
Y esto abre una pregunta incómoda que muchos evitan: si no sabés qué la causa, ¿qué tan real es la prevención?
Los síntomas: no todo es temblor
Acá el médico fue claro: reducir el Parkinson al temblor es un error.
Hay cuatro síntomas principales (los llamados “motores”):
- Temblor (pero no siempre está)
- Lentitud en los movimientos
- Rigidez corporal
- Problemas de equilibrio
Y ojo con esto: puedes tener temblor sin Parkinson… y Parkinson sin temblor. Si te quedas con la idea simplificada, llegás tarde al diagnóstico.
Además, hay señales que aparecen años antes y que casi nadie registra:
- Problemas de sueño
- Ansiedad o depresión
- Trastornos digestivos
- Pérdida del olfato
Aquí hay otro punto que vale cuestionar: ¿cuántas veces estos síntomas se tratan por separado sin pensar en algo más grande?
Llegar antes: la clave que casi nadie aplica
El concepto de prevención en Parkinson es limitado. No hay una fórmula mágica para evitarlo. Pero sí hay algo concreto: detectar temprano cambia el curso de la enfermedad.
Jacobo lo resumió en una idea simple: “llegar antes siempre es mejor”. Ahora bien, esto choca con la realidad. Porque para llegar antes, alguien tiene que estar atento a señales difusas, poco específicas y fáciles de ignorar. Y ahí aparece un problema real: el sistema (y muchas veces el propio paciente) no está entrenado para eso.
Tratamiento en 2026: qué hay y qué no
Hoy el tratamiento sigue apuntando a lo mismo: compensar la falta de dopamina.
Se utilizan medicamentos que ayudan a suplir esa ausencia y mejorar los síntomas. No curan la enfermedad, pero permiten sostener la calidad de vida durante años.
También se suman terapias complementarias como:
- Rehabilitación física
- Estimulación cognitiva
- Acompañamiento psicológico
Y sobre algo que suele generar expectativas —el cannabis— el médico fue tajante: no hay evidencia sólida que demuestre beneficios en Parkinson, a diferencia de otras patologías como la epilepsia.
