En la edición de este viernes, en su paso por La Mañana de Info, la directora provincial de Adultos Mayores, Lucía Witte, lanzó duras críticas al funcionamiento del PAMI y advirtió sobre un escenario que calificó como de “deshumanización” del sistema de atención a personas mayores.
Durante la entrevista, la funcionaria describió un panorama marcado por demoras, trabas burocráticas y falta de respuestas, que impactan directamente en la calidad de vida de los afiliados. “Se ha llegado a niveles muy graves”, sostuvo, al referirse a situaciones en las que adultos mayores deben esperar meses —e incluso más de un año— para acceder a insumos básicos.

Uno de los casos mencionados fue el de un paciente que necesitaba una silla de ruedas especial y que, tras más de siete meses de trámite sin resolución, debió ser asistido por el Estado provincial. “El PAMI lo condenaba a esperar un año”, afirmó.
Burocracia y colapso en las prestaciones
Witte señaló que las dificultades no se limitan a casos aislados, sino que responden a un problema estructural. Según explicó, existen demoras en autorizaciones, dificultades para acceder a medicamentos y obstáculos para la institucionalización en geriátricos.
Además, advirtió que esta situación genera un efecto colateral: el sistema de salud pública provincial termina absorbiendo la demanda que debería cubrir el organismo nacional. “Tenemos que salir a contener lo que no se está garantizando”, remarcó.

En ese sentido, cuestionó la falta de previsión ante un fenómeno creciente: el envejecimiento poblacional. “Cada vez va a haber más adultos mayores y el sistema no se está preparando para eso”, alertó.
Cambios en el sistema y críticas al modelo
Otro de los puntos que generó preocupación es la modificación en los esquemas de pago a profesionales de la salud. Según explicó, algunos cambios podrían derivar en situaciones donde los médicos perciban ingresos sin necesidad de atender efectivamente a los afiliados, lo que —advirtió— impacta directamente en la calidad de la atención.
“Se habla en términos de números y no de personas”, cuestionó, al tiempo que vinculó estas medidas con una lógica que, según su mirada, prioriza el ajuste por sobre el cuidado de los adultos mayores.
Adultos mayores en situación de vulnerabilidad
La funcionaria también puso el foco en un aspecto menos visible: muchos afiliados atraviesan estas dificultades en soledad, sin redes de contención ni posibilidades de visibilizar sus reclamos. “Hay situaciones que no se viralizan, pero existen”, señaló.
En ese contexto, consideró que la falta de respuestas no solo implica un problema administrativo, sino también social. “Cuando un sistema deja de dar respuestas básicas, estamos frente a un problema mucho más profundo”, advirtió.
