El exfutbolista de la Selección Argentina, Ezequiel Lavezzi, se refirió públicamente por primera vez al difícil momento personal que vivió y que lo llevó a tomar la decisión de internarse para recibir tratamiento profesional.
“Sentí una profunda inquietud, experimenté oscuridad. Me estaba haciendo daño a mí mismo, tanto a mí como a mis seres queridos”, expresó el exdelantero, al describir el período más complejo de su vida.
Lavezzi relató cómo fueron los episodios de depresión y ansiedad que atravesó. “Alternaba entre depresión y ataques de ansiedad. Nunca estaba lúcido, mi cabeza estaba llena de pensamientos negativos”, afirmó.
En una entrevista, profundizó sobre su decisión de internarse: “Eran cosas que no podía controlar. Yo era el único que realmente sabía por lo que estaba pasando. Había tocado fondo; ya no podía verme así. Gracias al apoyo de mi esposa y mi familia, acudí a psicólogos y otros especialistas en una clínica”.
También dejó un mensaje dirigido a quienes atraviesan situaciones similares: “Tengo un consejo para cualquiera que esté pasando por esto: pidan ayuda”.
El exjugador también habló de su relación con el fútbol y su historia de vida. “Estaba cansado, sentía que era hora de parar y quería hacerlo mientras aún estaba al máximo nivel. Fue un gesto de respeto hacia el fútbol. El fútbol me salvó”, aseguró.
Además, recordó su infancia en un contexto difícil: “Mis padres estaban separados, vivía con mi mamá, que siempre estaba trabajando. Me pasaba el tiempo jugando con mis amigos en la calle. En mi barrio, la gente traficaba con drogas y portaba armas. Sin el fútbol, no sé qué habría sido de mí”.
Un presente enfocado en la familia
Finalmente, Lavezzi se mostró enfocado en su presente personal y familiar: “Quiero ser alguien que no olvide lo que ha vivido, que sepa apreciar la sencillez y disfrutar de su familia. Quiero vivir. Tengo la suerte de tener dos hijos, el mayor regalo de la vida”.
