Más allá de la crisis: por qué la inestabilidad económica y el cambio de roles frenan la natalidad en Argentina
Este miércoles en La Mañana de Info, recibimos a Nadia Trejo, licenciada en Sociología, quien analiza los motivos detrás de la disminución de nacimientos y advierte sobre sus consecuencias a largo plazo.

En los últimos años, la baja de la natalidad se ha consolidado como una de las principales tendencias demográficas. Para comprender sus causas y el impacto en la sociedad actual, dialogamos con la Lic. Trejo, quien profundiza en los factores que impulsan este fenómeno y los desafíos que plantea para el futuro de la provincia.
Con el paso de los años, Argentina ha comenzado a adoptar tendencias demográficas propias de países del primer mundo. Recientes estudios observatorios sobre la familia registran una caída histórica y acelerada de la natalidad, con 260,000 nacimientos menos que hace diez años. Esto sitúa al país con una de las tasas más bajas de Latinoamérica, comparable con naciones como Italia y Polonia. El fenómeno afecta también a Santiago del Estero, una provincia tradicionalmente arraigada a familias nucleares y numerosas.

Durante los años 80, era común tener entre 3 y 4 hijos; actualmente, el promedio es de un niño por mujer. Antiguamente, las mujeres se veían condicionadas por imposiciones sociales, como el matrimonio joven y el rol exclusivo de ama de casa. En ese contexto de machismo marcado, no cumplir con determinada cantidad de hijos solía asociarse a una falta de plenitud personal.

Hoy, la inestabilidad económica, el alto costo de vida y la incertidumbre laboral son las causas principales que llevan a las parejas a postergar o declinar la paternidad. A esto se suma un cambio de paradigma cultural: la mujer es hoy un ser independiente que busca cumplir metas profesionales, aunque en ocasiones esta decisión sea catalogada erróneamente como egoísta.

“Hay que respetar y ver realmente el motivo por el que se toma ese camino”, mencionó la Lic. Trejo. La mujer ha tomado conciencia de lo que implica el papel de madre, reconociéndolo como una responsabilidad de tiempo completo frente a un contexto de crisis económica e inseguridad.

Asimismo, la implementación de programas de Educación Sexual Integral (ESI) y el plan ENIA han logrado reducir los embarazos en menores de 20 años en un 60%, sumado al impacto de la legalización del aborto en las estadísticas de nacimientos no deseados.

“Hay que razonar todo lo que implica la maternidad y la paternidad”, aclaró la licenciada, reafirmando la necesidad de políticas públicas que garanticen trabajo, vivienda digna, educación y salud, pilares fundamentales para la estabilidad familiar. Esta problemática conlleva desafíos estructurales, como el riesgo de cierre de instituciones educativas ante el descenso de la matrícula, lo que impactaría directamente en el financiamiento y los puestos laborales del sector.

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