Cerraron 13.163 empresas en un año y se perdieron casi 100.000 puestos de trabajo en el sector privado
Un informe con datos oficiales de la SRT y el SIPA devela una fuerte destrucción de pequeñas y medianas empresas, una caída acumulada del poder adquisitivo y una creciente desigualdad laboral.

Si bien el empleo asalariado privado registró una mejora mensual del 0,02% en febrero (apenas 965 puestos adicionales), los datos de fondo exponen un cruento escenario.

Según registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), durante el último año se destruyeron 13.163 empresas empleadoras (-2,63%). El impacto es todavía más profundo si se analiza el período desde la asunción de Javier Milei: en 27 meses de gestión, se perdieron 24.437 empresas (-4,8% del total), consolidándose como la caída más pronunciada para el inicio de una administración desde al menos el año 2003.

El auge del monotributo

Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejan que la recesión golpea con fuerza a los puestos de trabajo tradicionales. Durante la actual gestión, se acumula una merma de 205.680 empleos en empresas privadas y 12.924 en casas particulares, mientras que la pérdida interanual de empleo formal privado roza los 100.000 puestos.

De acuerdo con un análisis de la organización Fundar, el fenómeno no se presenta como un estallido, sino como un “goteo constante” que erosiona a las pequeñas y medianas empresas y desplaza a los trabajadores hacia el cuentapropismo. Esto se evidencia en el fuerte incremento del empleo bajo el régimen de monotributo, que creció en 172.624 puestos.

El cierre de compañías se concentró principalmente en Transporte y almacenamiento (-6.193 firmas), Servicios inmobiliarios (-3.555) y la Construcción (-2.089).

Las provincias más castigadas, La Rioja lidera las caídas (-17,4%), seguida por Catamarca (-12,8%) y Chaco (-11,3%). En pérdida de puestos de trabajo, Santa Cruz encabezó el podio (-16,09%), escoltada por Tierra del Fuego (-13,34%) y Formosa (-11,52%).

Impulsada por el fenómeno de Vaca Muerta, Neuquén fue la contracara al registrar un crecimiento del 2,1% en sus empresas y generar 8.343 empleos (+5,8%). Su vecina Río Negro también sumó 3.235 puestos.

Salarios “para atrás”

En el plano de los ingresos, el poder adquisitivo volvió a retroceder. En marzo, los salarios de convenio cayeron un 0,5% real, acumulando una contracción del 6% en la era Milei. En paralelo, la brecha entre los ingresos altos y bajos se amplía de manera notable, ya que los sectores de mayor poder adquisitivo logran actualizaciones más frecuentes frente a paritarias rezagadas.

Pese a este diagnóstico de repliegue del trabajo formal, desde el Palacio de Hacienda respaldaron el rumbo adoptado. El viceministro de Economía, José Luis Daza, defendió el rechazo al “gradualismo” y justificó la pérdida de empleos en sectores tradicionales bajo la premisa de que los recursos deben volcarse únicamente a las actividades más prometedoras de la economía, como la minería.

“Cuando hacemos una transición, el sentido común de la gente es que se haga de forma gradual para que no se pierdan empleos. No señores, la economía tiene una capacidad limitada de inversión”, argumentó Daza, ratificando un modelo enfocado en la reconversión macroeconómica, aun a costa de la pérdida diaria de recursos y puestos laborales en las pymes locales.

 

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