Miriam Quiroga, la exsecretaria privada del fallecido expresidente Néstor Kirchner, presentó una constancia médica y evitó prestar declaración testimonial en la Causa Cuadernos. El documento fue remitido de urgencia al Tribunal Oral Federal Nº 7 (TOF 7), cuerpo que ahora deberá evaluar la validez legal del certificado y determinar los pasos a seguir con una de las testigos más esperadas del debate.
De acuerdo con las especificaciones del reporte clínico, Quiroga padece un cuadro de hipertensión arterial severa combinado con un estado de estrés agudo, afecciones de salud que se encuentran directamente vinculadas a complicaciones de índole cardiológica.
Desde su entorno íntimo argumentaron que estas dolencias crónicas la colocan en una situación de extrema vulnerabilidad, volviéndola “poco apta” para tolerar la fuerte carga emocional y el desgaste psicofísico que conlleva brindar testimonio en una audiencia de alto perfil institucional y mediático.
El dato administrativo que llamó la atención de las autoridades es que la constancia médica lleva la firma y el sello de un profesional matriculado en la ciudad de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz.
Los magistrados del TOF 7 centran su análisis en definir si la gravedad del diagnóstico justifica la suspensión por tiempo indeterminado de la audiencia testimonial o si, por el contrario, ordenarán la intervención de peritos oficiales y dispondrán nuevas medidas de fuerza para obligarla a comparecer.
Un mes sin ser ubicada
La aparición de este certificado médico se concretó tras un mes de total incertidumbre en los tribunales federales, período durante el cual la Justicia penal fue incapaz de dar con el paradero de la exfuncionaria. Quiroga había sido citada en una primera instancia para declarar entre los días 26 y 28 de mayo, pero las audiencias debieron ser suspendidas y postergadas ante la imposibilidad material de hacerle llegar las notificaciones formales correspondientes.
Debido a que la mujer no respondía a los llamados telefónicos ni a las citaciones cursadas en sus domicilios conocidos, el tribunal de juicio debió ordenar una pesquisa de carácter reservado a los efectivos de la Policía Federal Argentina. Tras varias semanas de rastreos e investigaciones de campo, los agentes federales lograron localizar a Quiroga de forma física, constatando que se encontraba oculta en una localidad del interior de la provincia de Córdoba.
Denuncias de hostigamiento
A través de información recolectada por la agencia Noticias Argentinas, se supo que el núcleo familiar de Quiroga justificó su resistencia a declarar debido al profundo temor que les genera el clima de las audiencias. Los allegados denunciaron la existencia de presuntos episodios de presión y hostigamiento sistemático perpetrados por los abogados defensores de los exfuncionarios e inversionistas imputados en la causa, un factor psicológico que, según aducen, terminó por detonar su crisis cardíaca.
Sin embargo, para los fiscales de la causa resulta imposible prescindir de la palabra de Quiroga, a quien en su momento se la vinculó sentimentalmente con el expresidente santacruceño. Su rol es considerado una de las vigas maestras de la acusación debido a que sus dichos en la etapa de instrucción ante el fiscal Carlos Stornelli, sumados a sus apariciones televisivas, direccionaron gran parte de la investigación penal.
Por haber desempeñado funciones administrativas en el núcleo directo de la gestión presidencial en la Casa Rosada, Quiroga ratificó judicialmente haber presenciado de forma directa el circuito logístico de bolsos repletos de dinero en efectivo de origen ilícito, un testimonio clave que el tribunal no está dispuesto a perder.
