La medicina estética y la restauración capilar han dado un salto cualitativo en Santiago del Estero de la mano del Dr. Pablo Federigi Chaud, licenciado en Medicina por la Universidad Nacional de Tucumán y especialista inicial en Cirugía Ortopédica y Traumatológica (formación, el profesional decidió expandir sus horizontes en 2009 al mudarse a España. Allí descubrió su verdadera pasión por la tricología, coronando esta etapa en 2018 al finalizar un prestigioso Máster en Tricología e Injerto Capilar. Desde entonces, se ha dedicado en exclusiva a la cirugía capilar, consolidándose además como miembro del World FUE Institute (WFI), una de las sociedades más prestigiosas del sector a nivel mundial. Su experiencia lo llevó a convertirse en 2022 en docente e instructor de dicho máster en Madrid y República Dominicana, avalado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes.
Hoy, el Dr. Federigi Chaud trae toda esa experiencia internacional a los santiagueños, atendiendo desde 2023 en sus consultorios ubicados en Mitre 152 y Buenos Aires 310, con días y horarios adaptables según los turnos que se gestionan y coordinan directamente a través de WhatsApp y sus redes sociales.
Una de las mayores novedades que introduce el especialista es la técnica de cirugía capilar avanzada conocida como Long Hair (pelo largo), combinada con el sistema DHI (Direct Hair Implantation). El Dr. Federigi Chaud es uno de los pocos cirujanos en el mundo capacitados en este procedimiento Sin Rasurado, tras haberse perfeccionado en Valencia, España. Esta técnica permite realizar el injerto sin que sea necesario rapar la cabeza del paciente, logrando además resultados sumamente naturales al implantar el cabello a 30 grados sobre la piel, respetando el ángulo exacto del crecimiento nativo. El impacto de este tratamiento va mucho más allá de lo estético, ya que toca una fibra psicológica fundamental: el autoestima. Aunque históricamente el injerto capilar arrastró un tabú similar al de la rinoplastia en su momento, hoy en día esa barrera se está rompiendo y cada vez más personas en todo el mundo deciden dar el paso.
El perfil de los pacientes es amplio y abarca tanto a hombres como a mujeres, afectando a estas últimas de manera muy profunda en lo emocional. El especialista recomienda comenzar a evaluar el tratamiento a partir de los 20 años, edad en la que la pérdida de cabello suele transformarse en una preocupación real y visible. Los resultados hablan por sí solos: a los seis meses del procedimiento, el paciente ya cuenta con el 50% del pelo injertado crecido, lo que genera un cambio radical.
Verse bien y sentirse bien rejuvenece notablemente, y el cambio de humor y de actitud al entrar a la consulta es evidente. Es crucial destacar que el injerto es el tratamiento definitivo para la alopecia genética y se aplica estrictamente en las zonas donde ya no hay pelo, dado que cuando el folículo muere y el cabello se cae, ningún masaje o producto milagroso lo hará reaparecer. En esas etapas previas, donde el pelo nativo pierde calibre y cobertura, es fundamental la intervención médica con fármacos específicos para detener la caída. El doctor aclara que los champús comerciales cumplen una función meramente cosmética para embellecer el cabello, pero no frenan la alopecia; para mantener el pelo propio y frenar el avance de la calvicie, el único camino efectivo es el tratamiento médico personalizado.
