Desde Bristol, Inglaterra, la pareja de argentinos Albert y Cami se conectó por videollamada con los estudios de #MDI para relatar cómo experimentaron la semifinal entre Argentina y la selección inglesa. Instalados temporalmente allí bajo la modalidad de cuidadores de casas (house sitting), contaron que, a diferencia de otros partidos que disfrutaron en pubs latinos rodeados de compatriotas y con “super ambiente argentino “, esta vez prefirieron quedarse en su hogar debido a la particularidad del rival. “Nunca nos sentimos tan visitantes”, admitieron, revelando que el ambiente mundialista recién se empezó a notar con fuerza unas horas antes del inicio, cuando de cruzarse a cinco personas y ninguna con camiseta inglesa, pasaron a ver al menos a dos de cada cinco vistiendo los colores de su selección en la calle.

A la hora de analizar la idiosincrasia británica, la pareja destacó que tienen un pensamiento completamente diferente y sumamente estructurado. En la previa del partido, le comentaron amablemente a su vecino que eran argentinos y le preguntaron si se estaba preparando para el cruce, a lo que él reaccionó con mucha gracia deseándoles un simpático “good luck” (buena suerte). También señalaron el gran respeto que los ingleses tienen por sus símbolos, explicando que les duele profundamente cuando se canta por encima de su himno nacional (como sucedió en el partido) porque son muy correctos y pretenden de los demás el mismo respeto que ellos ofrecen. Tras la derrota, Cami y Albert observaron que la caída no desató un drama enfocado en la rivalidad con Argentina, sino que la frustración local pasó puramente por el hecho deportivo de no haber clasificado a la final, mientras los medios de comunicación (que curiosamente siguen usando mucho el papel y las cartas físicas para expresarse) apuntaron de forma unánime contra el director técnico.
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Para ilustrar justamente este contraste entre la desbordante pasión argentina y la rigidez británica, compartieron una gran anécdota de los partidos anteriores. Como en Inglaterra la cultura es muy organizada y no existe la posibilidad de cortar las calles para festejar o reunirse de forma imprevista, una gran comunidad de argentinos se puso de acuerdo para alquilar un teatro entero en Londres. Lograr coordinar esa movida para ver el partido respetando todas las reglas locales y vivir esa experiencia tan nuestra en pleno corazón británico fue algo hermoso y sumamente organizado, adaptando el folklore argentino a las exigencias del orden inglés.
Recordaron otra enriquecedora experiencia conviviendo recientemente con una familia de la India que les explicó el porqué del enorme fanatismo de su país por la celeste y blanca. Según les contaron, al haber sido una colonia británica, el pueblo indio vio en las hazañas futbolísticas de Diego Maradona contra Inglaterra un espejo de rebeldía donde sentirse históricamente reflejados. Con las valijas casi listas, Albert y Cami confirmaron que les queda un mes de estadía en Bristol antes de que expire su visa del Reino Unido, momento en el que partirán rumbo a Dublín, Irlanda, para continuar con su aventura de viaje.
