Cuando falta menos de una semana para el inicio de una nueva Copa del Mundo, la FIFA quedó en el centro de la polémica tras modificar su reglamentación y prohibir expresamente el ingreso de los espectadores con botellas de agua reutilizables a los estadios donde se disputará el torneo en Estados Unidos, Canadá y México.
De acuerdo con el medio deportivo The Athletic, la entidad presidida por Gianni Infantino argumentó que la medida responde a cuestiones de seguridad, entre ellas la posibilidad de evitar que cualquier objeto sea arrojado desde las tribunas hacia el campo de juego y pueda provocar lesiones a los futbolistas.
Sin embargo, la decisión despertó un fuerte rechazo entre los aficionados en las redes sociales y también habría generado diferencias dentro de la propia FIFA. Según el mismo medio, la nueva política estaría influenciada por intereses comerciales.
Con esta disposición, los hinchas ya no podrán ingresar con sus propias botellas ni utilizar los puntos de recarga dentro de los estadios. Como consecuencia, la única alternativa será adquirir las bebidas comercializadas en los recintos, pertenecientes a la marca Coca-Cola, uno de los principales patrocinadores del certamen.
Aunque todavía no se informó el precio oficial que tendrán las botellas de agua durante el Mundial, en el Mundial de Clubes del año pasado, donde esta restricción no existía, cada unidad tenía un costo que oscilaba entre los cuatro y los seis dólares.
La medida también generó cuestionamientos desde el ámbito político. Olivia Chow, alcaldesa de Toronto, una de las ciudades anfitrionas de la próxima Copa del Mundo con seis partidos programados, definió la decisión como una “pura maniobra para ganar dinero” y consideró que la FIFA debería proporcionar agua gratuita para los asistentes.
Por su parte, el concejal canadiense Josh Matlow también expresó su rechazo a la normativa y afirmó: “La salud y la seguridad públicas son mucho más importantes que la restricción impuesta por la FIFA a los aficionados para comprar productos Coca-Cola. Le pediré al Ayuntamiento que se oponga a esta última exigencia codiciosa e irrazonable”.
Más allá de la discusión sobre los posibles beneficios comerciales, otro de los aspectos que preocupa es el clima. El Mundial se desarrollará durante el verano en Estados Unidos y varias de las sedes, entre ellas Miami, Houston, Atlanta y Dallas, podrían registrar temperaturas muy elevadas.
La decisión también parece contradecir otras medidas impulsadas por la propia FIFA. El organismo ya confirmó que en todos los partidos del torneo habrá pausas de hidratación para los futbolistas, al considerar que las condiciones climáticas pueden afectar el desarrollo de los encuentros.
En ese contexto, la nueva política genera interrogantes, ya que mientras el agua es considerada un elemento indispensable para los jugadores, los espectadores no podrán ingresar con sus propias botellas para mantenerse hidratados.
Cabe recordar que la postura de la FIFA sobre este tema cambió en varias oportunidades. Inicialmente estaba permitido el ingreso con botellas reutilizables, luego la autorización quedó limitada únicamente a los encuentros con pronóstico de altas temperaturas y, finalmente, la posibilidad fue eliminada por completo para todos los partidos del Mundial.
