La Cabo Primero María José Ramírez rompió el silencio en una entrevista exclusiva en el piso de La Mañana de Info. Aunque prefirió resguardar su rostro ante las cámaras, brindó un crudo testimonio sobre la violencia institucional y el acoso que sufrió el 17 de julio de 2025, minutos antes de ingresar a una cesárea programada.
Según nos detalló la suboficial, los problemas comenzaron minutos antes del mediodía en la propia habitación de la clínica. De manera imprevista, una gendarme de rango raso se presentó en el lugar informándole que se le realizaría una “custodia personal”. Al pedir explicaciones, la uniformada le contestó que se trataba de una orden directa del entonces segundo jefe del Destacamento Móvil 5, el Segundo Comandante Principal Esquivel. Sin justificativo alguno, la mujer se apostó al lado de su cama en calidad de centinela.
La situación se tornó aún más violenta y caótica cuando el esposo de María José (quien también es miembro de la fuerza) ingresó para presenciar el nacimiento y le exigió privacidad a la gendarme para acompañar a su pareja. Tras retirarse la centinela molesta, la escena se descontroló por completo: irrumpieron en la habitación tres efectivos de la Policía de Santiago del Estero junto a un numeroso grupo de personal del destacamento, entre ellos enfermeros, un nutricionista y una referente de género.
La denunciante nos describió el shock que sintió al verse postrada en una cama de hospital, a punto de dar a luz, y rodeada por un tumulto de entre 10 y 15 personas que la presionaban para que firmara un acta. ¿El motivo? Querían que denunciara a su esposo por supuesta violencia de género. Ramírez se negó rotundamente y hoy sostiene con firmeza que todo se trató de un “complot” y de una abierta persecución institucional contra su marido por conflictos internos que la fuerza arrastra desde el año 2024. “Con mi marido jamás viví violencia. Hace 8 o 9 años que estamos juntos”, aclaró de manera tajante.
Aunque posteriormente la justicia provincial investigó el caso y archivó la causa de inmediato al comprobar que la denuncia era totalmente armada e inexistente, las consecuencias internas y el hostigamiento hacia la familia continuaron por la vía administrativa. Ramírez nos explicó que su esposo fue suspendido y puesto en situación de “disponibilidad”, lo que significó una reducción importante de su sueldo bajo el amparo del decreto 454/2025. Actualmente, la defensa de la familia, liderada por el Dr. Jiménez, se encuentra tramitando el sobreseimiento definitivo para que pueda ser reincorporado a sus funciones.
Hacia el final de la entrevista, la Cabo Primero apuntó contra la auditora de Gendarmería por avalar estas maniobras y denunció una alarmante impunidad en los traslados: apenas un mes después del episodio, el Comandante Esquivel fue enviado a Córdoba y la gendarme de la custodia a Formosa, alejándolos del foco del conflicto. Con una profunda angustia pero decidida a ir hasta las últimas consecuencias, María José bautizó su reclamo bajo el lema “Justicia por Bautista”, concluyendo que el atropello de la fuerza no solo vulneró sus derechos, sino que puso en riesgo su salud y la de su bebé en el momento más delicado de sus vidas
