El régimen islámico de Teherán volvió a exhibir la severidad de su sistema judicial, ya que un tribunal penal de Irán condenó a una reconocida cantante y otros siete artistas locales fueron sentenciados a recibir 74 latigazos cada uno. El argumento esgrimido por los magistrados se centró en la participación y posterior retransmisión a través de la plataforma de videos YouTube de un espectáculo musical considerado “inmoral” e ilegal por las autoridades religiosas del país asiático.
En el video retransmitido, la cantante Parastoo Ahmadi, estaba acompañada por un pianista, un baterista, un guitarrista y un bajista.
Todos los músicos vestían de negro, y la cantante llevaba un vestido largo de tirantes y un labial rojo intenso, en un país donde las mujeres tienen prohibido cantar en público. También están obligadas a vestir de manera modesta y a llevar el velo en la cabeza.

Los motivos detrás de la brutal condena a los músicos en Teherán
El detonante de la persecución judicial se remonta a la realización de un concierto acústico que fue grabado de manera independiente y posteriormente difundido en canales digitales para evadir la censura previa del Ministerio de Orientación Islámica. Según el acta de acusación, los ocho artistas —entre los que se destaca una popular intérprete femenina cuya identidad se resguarda por razones de seguridad de su entorno— incurrieron en el delito de “difusión de contenido contrario a la decencia pública”. La justicia iraní prohíbe de forma taxativa que las mujeres canten como solistas ante audiencias mixtas o que se muestren en público sin el uso obligatorio del hiyab.
El hecho de que el material audiovisual fuera subido a redes sociales y retransmitido masivamente a través de YouTube agravó de manera sustancial la tipificación del delito ante los ojos del tribunal revolucionario. Los jueces interpretaron que el alcance masivo de la plataforma de streaming funcionó como un canal de propaganda contra el Estado y de incitación a la perversión juvenil, una figura legal que el código penal iraní castiga de forma sistemática mediante penas combinadas de prisión en suspenso, multas económicas severas y la ejecución pública o privada de azotes en la espalda de los condenados.
El repudio internacional de los derechos humanos y el uso de YouTube como resistencia
La difusión de la sentencia provocó una ola de declaraciones por parte de delegaciones de Amnistía Internacional y comités de artistas exiliados, quienes denunciaron que el fallo constituye un ataque directo e intolerable a la libertad artística. Los activistas señalan que, ante el bloqueo sistemático de los espacios físicos de expresión en las principales ciudades iraníes, las plataformas de internet y las herramientas de transmisión en directo se convirtieron en las últimas herramientas de resistencia cultural para las nuevas generaciones de músicos, cineastas y escritores que se niegan a someterse a las directrices de la teocracia.
El uso de redes sociales en Irán opera bajo un esquema de constante tensión, ya que el gobierno central bloquea el acceso tradicional a portales como YouTube, Instagram y X (antes Twitter), obligando a la población y a los propios artistas a utilizar redes virtuales privadas (VPN) para poder interactuar con el exterior. Las defensas de los ocho músicos santiagaron que el proceso judicial estuvo plagado de irregularidades, careciendo de las garantías mínimas para un juicio justo y configurando una maniobra de aleccionamiento público destinada a infundir temor en el resto de la comunidad cultural local en este invierno de 2026.
