El 25 de octubre del año pasado un conocido DJ de nuestra provincia estaba con su auto correctamente estacionado con las balizas puestas cuando la compuerta del acoplado de un camión F700, contratado por la Municipalidad de La Capital, se desprendió y cayó en el techo del auto, causándole una destrucción importante.
“Por suerte ese día venía solo, porque si venía con un acompañante la compuerta que rompió el techo lo mata, de milagro no hubo un muerto o herido grave”.
El hecho se dio cerca de la intersección de Lugones y Victor Yunes y el camión es propiedad de José Daniel Gimenez Fili, un contratista que provee camiones a la gestión de Norma Fuentes, en la mayoría de los casos afectados a la recolección de residuos.

No hay que ser un experto perito ni un especialista para observar lo vieja de las unidades y el potencial peligro que estas representan. Hasta el día de hoy el damnificado no pudo cobrar un solo peso del seguro Federación Patronal y el arreglo corrió por cuenta del conductor seriamente damnificado que por centímetros vive para contarlo.
Pero el pasado fin de semana un motociclista no corrió con esa misma suerte y también sobre Lugones, casi Alsina, embistió a un Mercedes Benz 1114, que estaba parado, por un supuesto desperfecto técnico, cuando aún estaba oscuro y el camión, según afirman, no tenía ninguna luz activa.

El desafortunado conductor de la moto 150 cilindradas murió al acto al impactar contra la mole parada, propiedad de Héctor Bellido y también contratado por la Municipalidad de La Capital. Incluso en las imágenes se lo ve pintado con las letras y logotipo del municipio.
Un dato inquietante, casi imposible de confirmar por lo que habría sido un rápido accionar es que, en ese momento, el 1114, que también prestaba servicios recolectando residuos, era conducido por un menor de edad.

En este caso, al igual que el primero nombrado de octubre del año pasado hablamos de unidades viejas, con serios desperfectos mecánicos, que literalmente se desarman al andar o que paran sin señalización cuando aún no amaneció.
Se trata de unidades viejas, peligrosas y es cuando los camiones contratados por el municipio capitalino se convierten en armas letales.
