Volkswagen se encamina hacia uno de los mayores ajustes de su historia. Según trascendió en medios alemanes, la compañía estudia eliminar hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo durante los próximos años, una cifra que duplica el plan de reducción de personal anunciado anteriormente y que forma parte de su estrategia de transformación hacia 2030.
Además del recorte de empleos, el fabricante evalúa cerrar cuatro plantas en Alemania: las de Hannover, Zwickau y Emden, pertenecientes a la marca Volkswagen, y la fábrica de Audi ubicada en Neckarsulm. Si se concreta, sería una medida sin precedentes para la empresa, que históricamente había evitado clausurar instalaciones en su país de origen.
La automotriz enfrenta un escenario cada vez más complejo. La irrupción de fabricantes chinos, el avance del mercado de vehículos eléctricos, los aranceles impuestos por Estados Unidos a los autos europeos y una demanda más débil han deteriorado su rentabilidad. Frente a ese panorama, la empresa busca reducir costos y ganar competitividad, aunque todavía no confirmó oficialmente el alcance de las medidas.
El plan será debatido el próximo 9 de julio por el Consejo de Supervisión de Volkswagen y ya despertó una fuerte reacción del sindicato IG Metall y de los representantes de los trabajadores, que anticiparon su rechazo a cualquier intento de profundizar los despidos o cerrar fábricas.
