La reciente ordenación de cuatro obispos por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), conocida como el movimiento lefebvrista, volvió a poner en debate la posibilidad de un nuevo cisma dentro de la Iglesia Católica. Sobre este tema dialogó por videollamada con La Mañana de Info Miguel Ángel Pignolo, licenciado en Ciencias Políticas y exseminarista del Seminario de San Rafael entre 1987 y 1992.
Qué es el movimiento lefebvrista
Durante la entrevista con Leonel, Pignolo explicó que los lefebvristas son seguidores del arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien impulsó una postura ultraconservadora en rechazo a varias de las reformas surgidas tras el Concilio Vaticano II, especialmente las relacionadas con la liturgia y la apertura al diálogo con el mundo moderno.
El entrevistado recordó que Lefebvre participó activamente del Concilio Vaticano II y aprobó sus documentos, pero años después cambió de posición al considerar que las reformas estaban siendo mal aplicadas. Sin embargo, sostuvo que el problema no fue el Concilio en sí, sino las interpretaciones que se hicieron posteriormente.

Según Pignolo, la crisis que atravesó la Iglesia durante ese período también estuvo influenciada por corrientes ideológicas externas, como el marxismo, el liberalismo, la teología de la liberación y la masonería, que, a su entender, favorecieron lecturas erróneas de los documentos conciliares.
En ese sentido, cuestionó la decisión de Lefebvre de ordenar obispos sin autorización del Papa y de actuar por fuera de la estructura eclesial. “Quiso conservar la doctrina, pero fuera de la Iglesia. Ese fue su error”, afirmó, al considerar que ningún obispo puede colocarse por encima de la autoridad del Pontífice.
Pignolo también explicó que un cisma no implica modificar los dogmas de la fe, sino romper la comunión con el Papa y con el resto de la Iglesia. Por ello, remarcó que la autoridad papal es un principio central del catolicismo y que la doctrina no puede depender de interpretaciones individuales.
Consultado sobre su visión personal, señaló que es un católico practicante y que, si bien siente preferencia por la liturgia tradicional y algunas expresiones previas al Concilio, acepta plenamente los cambios aprobados por la Iglesia.
Finalmente, sostuvo que la Iglesia no debe tener miedo de abordar temas complejos ni presentar el cristianismo como un camino fácil. Además, consideró que el papa León XIV no modificará la doctrina católica, ya que, según explicó, la misión del Pontífice es custodiar y preservar la fe transmitida por la Iglesia a lo largo de su historia.
