El museo escondido de Santiago del Estero que sorprende con más de 1.500 cráneos de animales silvestres
El impactante museo de Villa La Punta que sorprende a los santiagueños.

Lo que comenzó como un simple favor para un profesor universitario terminó convirtiéndose en una de las colecciones científicas más sorprendentes de Santiago del Estero. En una casa de Villa La Punta (Choya), Jorge Latorraca construyó, con paciencia y durante décadas, el Museo de Ciencias Naturales, un espacio que alberga más de 1.500 cráneos pertenecientes a más de 24 especies de mamíferos de la fauna silvestre provincial.

Lejos de la imagen de un cazador, Latorraca aclara que cada una de las piezas que forman parte de la colección llegó mediante un largo trabajo de búsqueda o gracias a la solidaridad de personas que conocen su pasión.

Nosotros no matamos animales. Les pedimos a quienes los encuentran o los consumen que nos donen los cráneos para poder estudiarlos y conservarlos”, explicó en diálogo con Info del Estero.

Cuenta con más de 1500 piezas de más de 24 especies.

Una pasión que nació hace más de 40 años

Todo comenzó cuando tenía apenas 25 años. Un profesor le pidió conseguir algunos cráneos de vizcacha para una investigación científica. Jorge viajó hasta Guampacha, reunió el material y, sin imaginarlo, dio el primer paso de una historia que cambiaría su vida.

“Desde ese momento me interesé por este trabajo. Con el profesor Elio Massoia publicamos más de 15 investigaciones y después participé en más de 120 trabajos científicos“, recordó.

Aquella curiosidad inicial fue creciendo hasta convertirse en una verdadera misión de vida: documentar, clasificar y preservar la riqueza de la fauna santiagueña.

Jorge Latorraca junto a su esposa Ana María Colucci.

Un museo con piezas únicas y una misión educativa

En sus vitrinas descansan cráneos de especies emblemáticas como oso melero, chancho del monte, corzuela, vizcacha, conejos, caballos, vacas, guanacos y pumas, entre muchos otros ejemplares. Cada pieza está cuidadosamente identificada y catalogada. Algunas tienen un enorme valor histórico.

“Tenemos corzuelas que fueron cazadas hace más de 60 años. Todo está registrado porque la finalidad del museo es que la gente conozca qué animales habitan Santiago del Estero y por qué debemos protegerlos”, señaló.

El museo también conserva una importante biblioteca científica, integrada por numerosos libros que pertenecieron al reconocido investigador Elio Massoia, cuya familia decidió donar el material para que permaneciera al servicio de futuras generaciones.

Un espacio para el despertar científico.

Un espacio que ya despierta interés nacional

Aunque muchos santiagueños todavía desconocen su existencia, el museo llama la atención de investigadores de distintas partes del país. Durante 2025, especialistas de la Universidad Nacional de La Plata visitaron Villa La Punta para registrar el trabajo que allí se realiza y producir un material audiovisual sobre la colección. Además, Jorge recibe constantemente pedidos para exhibir parte del material en exposiciones científicas y educativas.

El sueño de un museo estatal para preservar el patrimonio santiagueño

Detrás de cada vitrina hay miles de horas de trabajo silencioso. Latorraca reconoce que mantener semejante patrimonio requiere esfuerzo constante y que muchas personas colaboraron para hacerlo posible.

Uno de los principales impulsores fue Lorenzo Paz, quien hace años le propuso instalar el museo en Villa La Punta.

Ahora el anhelo es mucho mayor. “El comisionado José Gómez quiere avanzar con un museo estatal donde todo este material quede resguardado para siempre. Sería una manera de garantizar que este patrimonio científico siga disponible para investigadores y estudiantes”, comentó.

Hay especies traídas de otros países.

Mientras tanto, Jorge ya piensa en nuevos desafíos: ampliar la colección con insectos y seguir incorporando ejemplares difíciles de conseguir, como murciélagos, aunque mantiene una regla inquebrantable.

“Jamás matamos un animal para exhibirlo”

En este proyecto, Jorge nunca estuvo solo. Su esposa, Ana María Colucci, participa activamente en la organización y conservación de la colección. Además, recuerda que la idea original del museo estaba estrechamente vinculada al estudio de la enfermedad de Chagas.

“Muchos mamíferos tienen relación con el ciclo de la vinchuca. Incluso es importante evitar que los perros duerman debajo de las camas porque pueden favorecer la transmisión del insecto hacia las personas”, explicó.

Con el tiempo, el proyecto amplió su alcance y hoy también reúne fragmentos de meteoritos encontrados en Gancedo, corales traídos desde México y otros materiales de interés científico.

La colección es un orgullo para la región.

Un tesoro científico que busca ser descubierto

Lejos de los grandes circuitos turísticos, el Museo de Ciencias Naturales de Villa La Punta se transformó en un verdadero refugio para la investigación y la divulgación científica.

Cada cráneo, cada libro y cada pieza cuentan una parte de la historia natural de Santiago del Estero. Y detrás de todo ese patrimonio aparece la figura de un hombre que, impulsado únicamente por la curiosidad y el amor por la naturaleza, decidió dedicar su vida a preservar aquello que muchas veces pasa inadvertido.

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