La emoción se apoderó del Centro Haciendo Camino de Añatuya cuando Cata, una bebé que nació con una severa condición auditiva, pudo escuchar nuevos sonidos por primera vez gracias a una vincha auditiva conseguida tras meses de gestiones y trabajo conjunto entre profesionales de la salud e instituciones solidarias.
La pequeña había llegado al centro junto a su mamá, Daiana, cuando tenía apenas un mes de vida. Nació sin pabellón auricular y con un pronóstico complejo, por lo que desde el primer momento comenzó a recibir acompañamiento integral a través del área de estimulación, el equipo social y los médicos voluntarios del Programa Salud.
Mientras esperaba la cirugía definitiva, el principal desafío era conseguir una vincha auditiva que le permitiera mejorar su audición. Sin embargo, el proceso se extendió durante varios meses. A pesar de ello, Cata continuó con sus controles y estímulos, siempre acompañada por su familia y el equipo de profesionales.
El esperado momento finalmente llegó gracias a un viaje de médicos y al trabajo realizado por el personal del Hospital Güemes junto a una de sus profesionales, quienes lograron conseguir el dispositivo.
Cuando Cata se colocó la vincha auditiva, su reacción al descubrir un mundo de sonidos conmovió a todos los presentes. Su mamá, Daiana, y su abuela no pudieron contener la emoción al verla experimentar esa sensación por primera vez.
