“No es concebible comprar zapatillas en 12 cuotas y una casa de contado”: la advertencia de un economista por el récord de morosidad
José Luis Flaja analizó en La Mañana de Info el récord de morosidad, la venta de deudas de billeteras virtuales y el negocio de las cobranzas.

La preocupación por el nivel de endeudamiento de los argentinos volvió a instalarse en el debate económico. En diálogo con La Mañana de Info, el licenciado José Luis Flaja puso el foco en un dato que, según explicó, resulta mucho más relevante que la estrategia utilizada por las entidades para recuperar sus créditos: el crecimiento de la morosidad.
Durante la entrevista, se analizó el caso de las billeteras virtuales que comenzaron a desprenderse de carteras de deudores y venderlas a estudios jurídicos. La práctica, explicó Flaja, no es nueva ni necesariamente extraordinaria dentro del sistema financiero.
¿Por qué las billeteras virtuales venden las deudas?
Flaja explicó que las entidades financieras deben realizar previsiones sobre sus carteras de acuerdo con el nivel de morosidad de cada crédito.
“Cuando llega a 5, significa que el cliente es incobrable técnicamente para el banco”, explicó el economista. En ese escenario, la entidad debe prever contablemente hasta el 100% de la deuda, por lo que ese crédito pasa a ser considerado una pérdida dentro de sus registros.

A partir de allí aparece la posibilidad de vender esas carteras a terceros.
Según detalló, tanto los bancos como las fintech y billeteras virtuales tienen como principal actividad ofrecer servicios financieros, mientras que el recupero de deudas no necesariamente forma parte de su especialidad. Por eso, cuando una cartera está completamente previsionada, pueden optar por venderla por una suma muy inferior al valor nominal de las deudas.
El negocio detrás de las carteras de deuda
Durante la entrevista se planteó el ejemplo de estudios jurídicos que podrían adquirir cada 100 dólares de deuda por una suma cercana a los 4 dólares.
Flaja consideró que el porcentaje puede variar y explicó que, aun pagando una proporción mayor, el negocio puede resultar rentable para quien compra la cartera.
“Pongámosle el 4, pongámosle el 10. Y también para ese estudio es un gran negocio si de ese 100 potencial por el que han pagado 10, terminan cobrando 25”, señaló.
De esta manera, el estudio jurídico asume el riesgo de recuperar una deuda que la entidad original ya considera prácticamente perdida.
Pero para el economista, esa operación no constituye por sí misma el principal problema económico.
“La preocupación es el crecimiento de la morosidad”, remarcó.
La preocupación detrás del récord de morosidad
Para Flaja, el verdadero dato de alarma está en la cantidad creciente de personas que no logran cumplir con sus obligaciones financieras.
El fenómeno expone una tensión más profunda: el crédito se convirtió en una herramienta cada vez más utilizada para sostener consumos que, sin financiación, muchas familias no podrían afrontar.
En ese contexto, dejó una de las frases más contundentes de la entrevista:
“No es concebible que uno compre zapatillas en 12 cuotas y una casa de contado”.
La expresión apunta a una de las distorsiones que atraviesa actualmente el acceso al crédito: mientras determinados bienes de consumo pueden adquirirse mediante financiación, el acceso a créditos de largo plazo para comprar una vivienda continúa siendo una posibilidad mucho más limitada para amplios sectores.
El límite de las cobranzas: cuándo la presión puede convertirse en hostigamiento
Otro de los aspectos que surgió durante la conversación fue la forma en que los estudios jurídicos o empresas de cobranza intentan recuperar las deudas adquiridas.
Flaja fue cuidadoso al referirse a este punto y aclaró que se trata de una cuestión que excede su especialidad económica. Sin embargo, advirtió que las modalidades utilizadas para reclamar el pago deben respetar determinados límites.
El economista señaló que algunas prácticas pueden ingresar en terrenos vinculados con cuestiones éticas e incluso penales, particularmente cuando la gestión de cobro afecta de manera indebida a los particulares.
El punto resulta especialmente sensible cuando la presión no se limita al deudor y alcanza a su entorno familiar o laboral, una situación que puede transformar una gestión de cobranza en una experiencia de hostigamiento.
“No es posible reactivar la economía sin medidas del Gobierno”
En el cierre del análisis, Flaja vinculó el problema de la morosidad con una discusión más amplia sobre la recuperación económica.
Para el economista, mientras los ingresos y las posibilidades reales de financiamiento no acompañen las necesidades de consumo e inversión, la acumulación de deudas seguirá siendo un problema.




