Los jóvenes de entre 18 y 25 años son los más afectados por los atrasos en sus pagos
Un informe del Banco Nación advierte que si bien hay indicios de mejora, los niveles de irregularidad se mantienen elevados.

Para las familias de Santiago del Estero, como para las de todo el país, la morosidad continúa siendo una de las preocupaciones económicas más sensibles del año, en un contexto donde el crédito y las deudas impactan de lleno en la economía doméstica, principalmente en los jóvenes de entre 18 y 25 años.
Así lo confirma un informe del Banco Nación, que sostiene que, si bien hay señales de mejora, el fenómeno todavía no logró normalizarse.
El relevamiento de la entidad bancaria señala que los atrasos en los pagos golpean particularmente a los hogares y, dentro de ese universo, a los sectores más jóvenes.
Nivel de deudores
En julio, la morosidad alcanzó al 33,4% de las personas de entre 18 y 25 años, un porcentaje que se dispara al 57,6% entre quienes mantienen relaciones crediticias con diez o más entidades. Los proveedores no financieros, por su parte, registraron un nivel de deudores del 32,5%.
El Banco Nación identificó ciertos factores de mejora, como la desaceleración en el ritmo de deterioro de las financiaciones y el crecimiento de las refinanciaciones. Sin embargo, aclaró que los niveles de irregularidad siguen siendo altos y que aún no hay elementos suficientes para dar por consolidado un proceso de normalización.
Deterioro económico
Un dato relevante del informe es que el incumplimiento afecta a una porción mayor de personas que de dinero: mientras el 19,3% de los clientes de entidades financieras presentó algún grado de mora, esa deuda representó solo el 7,7% del saldo total, ya que se concentra en créditos de montos más bajos.
El deterioro también resultó más marcado en las familias que en las empresas, con una irregularidad del 12,94% sobre los saldos familiares frente al 3,55% de la cartera comercial.
Este panorama se profundizó tras la fuerte expansión crediticia de 2024 y 2025, combinada con la suba de tasas de interés durante el segundo semestre del año pasado, que presionó aún más la capacidad de pago de los hogares.




