Los canichones que el Polaco llevó a la peluquería y quedaron esperándolo: qué pasará ahora con sus “hijos”
Ivana Gaida, amiga de Eduardo “El Polaco” Riemersma y colaboradora del refugio desde hace cuatro años, recibió este jueves a 15 de los perros que el proteccionista había llevado para que fueran atendidos.

Hay escenas que parecen difíciles de imaginar hasta que ocurren. Este jueves, quince canichones llegaron a la peluquería de Ivana Gaida como tantas otras veces. Había un turno programado y todo estaba previsto para que los animales recibieran su atención habitual. Pero esta vez había algo diferente: El Polaco no iba a volver a buscarlos.
Eduardo Groh Riemersma, conocido como “El Polaco” de El Montecito de los Canichones, había coordinado la visita de los perros apenas unas horas antes. La idea era que los animales pasaran por la peluquería y luego regresaran junto a él.
Sin embargo, el accidente que sufrió mientras circulaba en moto cambió todo. Los perros quedaron allí, en el lugar donde tantas veces habían sido atendidos, pero esta vez esperando a una persona que ya no regresará.
Ivana Gaida conoce bien esa rutina. Desde hace aproximadamente cuatro años colaboraba con el refugio y mantenía un vínculo muy cercano con Riemersma. La relación comenzó a través de su trabajo como peluquera y, con el tiempo, se transformó en una amistad que ella define de una manera mucho más profunda. “Era un hermano que me regaló la vida”, expresó a Info del Estero al recordar al proteccionista.
Quince perros que ahora quedaron bajo una enorme incertidumbre
“Siempre programábamos de quince días más o menos para la peluquería de ellos. Cada tres meses más o menos los traía”, explicó Ivana. El jueves, la rutina se repitió. El Polaco había dejado todo organizado para que los animales fueran atendidos y finalmente fueron quince los que llegaron a la peluquería.
Pero mientras los perros estaban allí, la noticia de la muerte de Riemersma comenzó a transformar por completo una jornada que había empezado como cualquier otra.
Ahora surge una pregunta inevitable: ¿qué pasará con esos animales? Ivana fue clara al respecto. No se trata simplemente de buscarles un nuevo hogar o entregarlos en adopción de manera inmediata. Son animales que formaban parte de la vida del Polaco, que fueron rescatados por él y que durante años estuvieron bajo su cuidado. “Son sus perros, son sus hijos, el legado de él y hay que respetar eso también”, sostuvo.
Por eso, antes de pensar en adopciones, será necesario determinar qué ocurrirá con cada uno de ellos y con los cientos de animales que permanecen en El Montecito de los Canichones.
“Que los amen de verdad”
Para Ivana, el futuro de los animales debe estar marcado por una condición fundamental: que reciban amor y cuidados. “Que les den amor a todos ellos”, expresó cuando le preguntaron qué desea para los perros. Y si finalmente algunos deben ser dados en adopción, pidió que se haga con responsabilidad.
“Si es que los vamos a dar en adopción, que los adopten bien y que los amen de verdad”, señaló. Su preocupación tiene una razón concreta. Muchos de los animales que llegaron al refugio conocieron previamente el abandono, el maltrato o la vida en la calle.
“Ellos ya la pasaron mal en algún momento de su vida, por eso el Polaco los rescató y la idea es que no vuelvan nunca más a esa vida, nunca”, afirmó.
Una peluquería que también era parte de la historia del refugio
Durante los últimos cuatro años, Ivana fue una de las personas que acompañó de cerca el trabajo del Polaco. Su peluquería se convirtió en uno de los lugares por los que pasaban periódicamente los animales del refugio.
Por eso, la llegada de los quince canichones este jueves tuvo un significado completamente diferente. “Su vida fue eso, su vida fue esto, su vida fueron los perros”, sostuvo.
Para ella, además, no solo se trataba de rescatar animales, sino de la manera particular en que el Polaco se relacionaba con ellos. “La forma con la que él se relacionaba con los perros era única”, afirmó.
“Los que estábamos con él o estábamos cerca o la gente que lo conoció a él sabe el trato del Polaco con los perros. Era único, único”, agregó. Por eso considera que su ausencia deja un vacío difícil de llenar. “No había otra persona que hiciera lo que él hizo, la verdad, nunca”, expresó.




