“Estoy seguro de que el Polaco hubiese preferido que lo velen acá”: la fuerte declaración de Martín Cabral y la tensión por el patrimonio del Montecito
El referente de los guardavidas y amigo íntimo de Eduardo “Polaco” Riemersma se quebró durante una entrevista en La Mañana de Info y cuestionó, sin nombrar directamente a sus familiares, algunas decisiones tomadas tras la muerte del proteccionista.

La muerte de Eduardo “Polaco” Riemersma no solo dejó un profundo dolor entre quienes compartieron con él años de trabajo por los animales. También abrió interrogantes sobre el futuro de El Montecito de los Canichones, el patrimonio de la asociación y las decisiones tomadas por su entorno familiar tras el fallecimiento.
Uno de los testimonios más fuertes de este viernes en La Mañana de Info fue el de Martín Cabral, referente de los guardavidas y amigo cercano del proteccionista, quien se quebró en distintos momentos de la entrevista al recordar a quien definió como “un compañero de lucha” y “un sostenén”.
Cabral cuestionó especialmente la decisión de trasladar el cuerpo de Riemersma a Bandera, donde finalmente fue velado y sepultado.
“No todos podemos ir a Bandera a despedirlo, así que lo vamos a despedir en el último lugar en el que estuvo”, expresó.

En ese sentido, comentó que se reunirán a las 20 en el lugar del accidente, y aseguró que el deseo que había manifestado el propio Polaco era que sus cenizas fueran esparcidas en El Montecito.
“Su deseo era que tiremos sus cenizas en el Montecito. Por cuestiones legales no tengo incidencia en eso y su familia tomó la decisión de llevarlo al cementerio de Bandera a que descanse”, explicó.
Y fue todavía más contundente al hablar de lo que, según él, habría querido Riemersma:
“Estoy seguro, por las charlas que hemos tenido siempre, que él hubiese preferido que lo velen acá”, sostuvo.
Cabral recordó que el Polaco había decidido dejar Bandera para instalarse en Santiago del Estero porque entendía que en esta ciudad su presencia era necesaria para desarrollar el trabajo de rescate y protección animal.
“Él se fue de Bandera porque sintió que acá se lo necesitaba más, y era así. Lo que hizo no lo hizo nadie”, afirmó.

La tensión por los vehículos y el patrimonio
En otro tramo de la entrevista, Cabral hizo referencia a una situación que generó preocupación entre personas vinculadas al Montecito luego de la muerte de Riemersma.
“Ayer había gente preguntando a nombre de quién estaban sus vehículos y queriendo llevarse y si le correspondía”, señaló.
Sin mencionar directamente a integrantes de la familia, agregó: “Las camionetas ya no están”.
También cuestionó que, mientras algunas personas ya se interesaban por los bienes, todavía había publicaciones que sostenían que el Polaco estaba vivo.
Cabral evitó profundizar en una confrontación directa con la familia y pidió tiempo antes de sacar conclusiones.
“Están consternados y nadie entiende nada, entonces no se puede hablar”, manifestó.
Sobre el vínculo de Riemersma con sus familiares, contó que, según lo que su amigo le había relatado, tenía poco contacto con algunos de sus hermanos.
“A veces uno no ve a sus familiares por años y por distintas razones, y eso no quita que sienta cariño”, aclaró.
Sin embargo, dejó una frase que sintetizó su posición: “El Polaco es nuestro, trascendió a su familia. No es para entrar en polémica, pero el Polaco es de todos”.
“Se puso al hombro algo faraónico”
Cabral también habló del legado que deja Riemersma y de la enorme estructura que construyó alrededor del Montecito.
“Se puso al hombro algo faraónico. Era un loco bueno y lindo”, lo definió.
Recordó que durante las inundaciones en Bandera ambos soñaban con contar con vehículos propios para sus respectivas tareas: uno para los guardavidas y otro para El Montecito.
“Hoy lo teníamos”, señaló, conmovido.
Para Cabral, sostener la estructura que deja Riemersma será uno de los grandes desafíos.
“El Montecito sigue su funcionamiento y tiene sus herederos naturales legalmente, porque toda asociación tiene un camino, una resolución. Muchas veces dependen de una persona”, explicó.
Y advirtió: “No va a ser lo mismo el Montecito sin él. Estoy seguro, completamente, por la impronta que le puso”.

El futuro de los más de 800 perros
La situación de los animales también fue uno de los puntos centrales de la entrevista.
Cabral explicó que, desde el punto de vista institucional, la asociación debería poder continuar funcionando a través de sus autoridades, aunque reconoció que mantener semejante estructura sin Riemersma será difícil.
“Seguramente les va a costar seguir el ritmo. Deberían llamar a asamblea”, sostuvo.
Al mismo tiempo, planteó un escenario preocupante si no se toman decisiones rápidamente.
“El otro escenario es que no pase nada y en una semana y media se queden sin alimento”, advirtió.
Por eso, aseguró que los proteccionistas permanecerán atentos y que no permitirán que los animales queden abandonados.
“Los proteccionistas vamos a quedar expectantes y no vamos a dejar a esos animales a la deriva”, afirmó.
Cabral también pidió que, por el momento, no se realicen donaciones, para evitar que el homenaje al Polaco termine mezclándose con cuestiones económicas hasta que exista claridad sobre quiénes quedarán formalmente a cargo.
Según relató, durante la jornada del jueves dos compañeras se acercaron al Montecito y comprobaron que el lugar continuaba funcionando con normalidad, con voluntarios y empleados habituales.




