Stgo19°·25°/13°
TómbolaResultadosPróx. feriadolun 12/10· Día del Respeto a la Diversidad CulturalDólarOficial$1.535Blue$1.555
TómbolaResultadosPróx. feriadolun 12/10· Día del Respeto a la Diversidad CulturalDólarOficial$1.535Blue$1.555
Info del Estero
Locales

Los otros huérfanos del Polaco: los perros invisibles que también quedaron sin su protector

Son más de 30 perros y otros tantos gatos que viven en el barrio Independencia, al cuidado de Benjamín Alagastino, un hombre que heredó de su madre una misión silenciosa: cuidar a los animales que nadie quiere ver.

RI
Por Redacción Info del Estero.
Hace 38 min · 5 min de lectura
Los otros huérfanos del Polaco: los perros invisibles que también quedaron sin su protector.
FotoLos otros huérfanos del Polaco: los perros invisibles que también quedaron sin su protector.

Hay perros que esperan detrás de una reja. Otros, en una vereda. Algunos conocen el frío, el hambre y el abandono desde que nacieron. Y están aquellos que, durante años, tuvieron algo que para muchos parece mínimo, pero para ellos lo era todo: alguien que los mirara.

En Santiago del Estero hay una manada que hoy también atraviesa el duelo. Está lejos de Narnia, lejos de los cientos de canichones que Eduardo “El Polaco” Riemersma rescató y protegió durante años. Son más de 30 perros y otros tantos gatos que viven en el barrio Independencia, al cuidado de Benjamín Alagastino, un hombre que heredó de su madre una misión silenciosa: cuidar a los animales que nadie quiere ver.

Los otros huérfanos del Polaco.
Publicidad

Su historia comenzó mucho antes de que el Polaco apareciera en su camino

Fue Beatriz, su mamá, quien comenzó a rescatar perros de la calle. Llegó a tener más de 70 bajo su cuidado. Cuando murió, Benja quedó prácticamente solo frente a una tarea enorme. Desde entonces, fue él quien se hizo cargo de aquella familia de cuatro patas.

“Hay muchas personas que tiran los perritos aquí”, contó en una entrevista exclusiva con Info del Estero.

Y cada vez que uno aparece, él intenta recibirlo.

No siempre fue así de difícil. Durante años trabajó en peluquería. Era su fuente de ingresos y, al mismo tiempo, una manera de ayudar a su madre con los animales. Pero con el paso del tiempo tuvo que dejar ese trabajo. La cantidad de perros que necesitaban atención hizo que su vida quedará completamente abocada a ellos.

Hoy es pensionado y una parte de ese dinero termina convertida en alimento, medicamentos y cuidados para sus animales.

El Polaco llegó a su vida como llegan las personas que entienden una causa sin necesidad de demasiadas explicaciones.

Comenzó a colaborar con alimentos. A veces llegaba con bolsas. Otras, le avisaba que había donaciones y Benja iba a buscarlas dentro de sus posibilidades.

“Él me traía alimento o a veces me decía que había donaciones y dentro de mis posibilidades iba a buscar para que a ellos no les falte nada”, recordó.

La última vez que el Polaco llevó alimento fue hace menos de una semana. Nadie imaginaba que sería la última. “Él era una persona muy importante para mí, para los perritos”, expresó Benja, conmovido.

Ahora, la ausencia se siente en cada rincón.

Porque para quienes conocían al Polaco, su muerte no dejó solamente un enorme vacío en Narnia. También dejó huérfanos a cientos de animales que recibían ayuda de manera silenciosa, muchas veces lejos de las cámaras, de las redes sociales y de los grandes rescates.

Benja era uno de ellos. Y también era uno de esos proteccionistas que casi nadie conocía.

“El Polaco me decía que aparezca en las redes, que de esa forma iba a conseguir que me ayuden, pero yo no quería”, contó.

Prefería trabajar en silencio. Conseguir alimento. Buscar carcazas en las carnicerías. Aceptar lo que alguien pudiera donar. Estar pendiente de cada animal. Y seguir.

“Cuando hacía falta iba a pedir carcazas o me donaban de las carnicerías para poder darles de comer”, relató.

Su frase más dolorosa resume por qué nunca abandonó esta tarea:

“La mayoría mira para el costado, pero ellos no tienen quien los ayude. Soy yo y nadie más, y no quiero que la pasen mal o que les hagan daño. Son seres indefensos”.

Son los invisibles

Los que no tienen una historia viral. Los que no aparecen en una publicación. Los que quizá nunca tendrán un hogar definitivo.

Pero tienen un nombre, una mirada y una vida que depende de alguien. Y durante un tiempo, además de Benja, tuvieron al Polaco.

La tragedia que sacudió a los Canichones también alcanzó a estos otros animales, los que estaban fuera de Narnia y que recibían esa “patita” solidaria que Eduardo tendía casi sin que nadie lo supiera.

A lo largo de estos años, Benja también recibió colaboración de la Municipalidad de la Capital para atender las necesidades de sus callejeritos, sus “granujas” o “canichones”, como cariñosamente los llamaba el Polaco.

Hoy esa red de ayuda necesita reconstruirse

Benja sabe que el dolor no puede detenerlo. Hay decenas de animales que esperan comida. Que necesitan atención. Que no entienden de tragedias ni de despedidas. Solo saben que quien durante años ayudó a que nunca les faltara un plato, ya no va a volver.

“Pero aunque ahora ya no estén, a ellos no les va a faltar nada”, prometió.

Es una promesa enorme para un hombre que sostiene solo una manada entera.

Por eso, quienes quieran ayudar pueden acercarse con alimento a calle 406 entre 505 y 506, entre Fray Moreno Pérez y Fray Pedro Ramos, en el barrio Independencia.

Allí están los otros huérfanos del Polaco. Los que quizás nunca fueron vistos, pero que también conocieron su solidaridad y ahora necesitan que alguien vuelva a mirar hacia ellos.

EtiquetasProtección animalPolaco Riemersma

Compartí esta nota

Seguí Info del Estero en WhatsApp

Recibí las noticias de Santiago del Estero en tu teléfono

Unirme al canal

Te puede interesar

Ver todo
Publicidad
Info del Estero
Noticias de Santiago del Estero