Del “negocio verde” al colapso: qué hay detrás de la caída de GSFAR
La aplicación GSFAR (Gensolar Finanzas AR), que prometía elevados rendimientos a través de supuestas inversiones vinculadas a energías renovables, dejó de funcionar y generó preocupación entre cientos de usuarios santiagueños. El caso ya es comparado con el antecedente de PETA.

La aplicación de supuestas inversiones energéticas GSFAR colapsó entre la noche del domingo y la mañana de este lunes 14 de septiembre, dejando a cientos de usuarios de Santiago del Estero sin posibilidad de acceder a sus cuentas o retirar el dinero que habían depositado.
El desplome de la plataforma habría afectado a unas 600 familias santiagueñas, muchas de las cuales habían ingresado al sistema durante las últimas semanas atraídas por la promesa de importantes ganancias.
El episodio volvió a poner en escena el recuerdo de PETA, la plataforma que en 2024 dejó a numerosos santiagueños con pérdidas económicas tras un esquema de inversiones que también se expandió rápidamente a través de las redes sociales.

Cómo funcionaba GSFAR en Santiago del Estero
GSFAR comenzó a ganar presencia en Santiago del Estero hacia fines de agosto, luego de expandirse por distintas provincias del norte argentino.
La plataforma se presentaba como un proyecto vinculado a las energías renovables y los paneles solares, una imagen que habría sido utilizada como argumento para transmitir una apariencia de respaldo y seguridad entre los potenciales inversores.
La captación de usuarios se realizaba principalmente mediante grupos cerrados de WhatsApp y Telegram, donde se compartían códigos de invitación y se explicaba el funcionamiento de la aplicación.
Uno de los principales atractivos eran los rendimientos prometidos. Según pudo reconstruir Info del Estero, se ofrecían ganancias que podían alcanzar porcentajes muy elevados en períodos extremadamente cortos, llegando en algunos casos a prometer la duplicación del capital en pocos días.

El sistema también incentivaba el ingreso de nuevos participantes, una característica que comenzó a generar dudas entre quienes analizaban el funcionamiento de la plataforma.
Las primeras señales de alerta
Durante los primeros días de septiembre comenzaron a circular advertencias sobre el funcionamiento de GSFAR y sobre los elevados rendimientos que prometía.
La principal preocupación estaba relacionada con la dificultad de explicar cómo una supuesta actividad vinculada al sector energético podía generar ganancias tan elevadas y en plazos tan breves.
También se denunciaron dificultades y condiciones para retirar el dinero disponible en las cuentas. Entre ellas, los usuarios mencionaron la existencia de comisiones y obstáculos operativos que complicaban la recuperación de los fondos.
En paralelo, la plataforma continuaba incorporando nuevos usuarios y promoviendo el crecimiento de la red.
Una de las principales claves para entender el caso está justamente en esa dinámica: la promesa de rentabilidad extraordinaria se combinaba con un sistema de invitaciones y crecimiento permanente de la cantidad de participantes.
El colapso de GSFAR
La situación llegó a un punto crítico durante la noche del domingo.
Alrededor de las 21 horas, comenzaron a registrarse fallas generalizadas en la aplicación. Durante las horas siguientes, los usuarios reportaron problemas para ingresar a sus cuentas y realizar operaciones.

Para las primeras horas de la mañana del lunes 14 de septiembre, la plataforma había dejado de funcionar prácticamente por completo.
Mientras los usuarios intentaban conocer qué estaba sucediendo, comenzaron a circular mensajes que atribuían las dificultades a problemas técnicos, mantenimiento o una supuesta saturación del sistema.
Sin embargo, con el correr de las horas, también comenzaron a desaparecer algunos de los referentes y reclutadores que habían promocionado la plataforma.
Usuarios afectados señalaron que determinados grupos y canales de comunicación dejaron de estar disponibles, aumentando la incertidumbre sobre el destino de los fondos depositados.

Un nuevo caso que recuerda a PETA
La caída de GSFAR generó rápidamente comparaciones con el caso PETA, uno de los mayores antecedentes recientes de este tipo de maniobras en Santiago del Estero.
En ambos casos, las redes sociales y los grupos de mensajería tuvieron un papel central para la difusión de las propuestas y la incorporación de nuevos participantes.
La diferencia, en este caso, es la velocidad con la que GSFAR logró instalarse entre los usuarios santiagueños. En pocas semanas, la plataforma consiguió captar a cientos de personas que ingresaron atraídas por las ganancias prometidas.

Qué puede pasar ahora con los usuarios afectados
Tras la caída de GSFAR, los usuarios comenzaron a organizarse mediante redes sociales y grupos de mensajería con el objetivo de reunir información y evaluar posibles acciones legales.
Uno de los principales reclamos es conocer qué ocurrió con los fondos depositados y quiénes se encontraban detrás de la administración y promoción de la plataforma.
Por el momento, el monto total de dinero involucrado y la cantidad definitiva de damnificados todavía no fueron establecidos oficialmente.
El caso vuelve a encender una advertencia para quienes reciben propuestas de inversiones con rendimientos extraordinarios en períodos muy breves: antes de entregar dinero, resulta fundamental verificar quién ofrece el servicio, qué actividad económica respalda las ganancias y si la empresa cuenta con las autorizaciones correspondientes.
Mientras los usuarios afectados intentan determinar cómo recuperar sus fondos, GSFAR permanece fuera de funcionamiento y crece la incertidumbre sobre el futuro de una plataforma que, en cuestión de semanas, pasó de prometer ganancias extraordinarias a dejar cientos de cuentas inaccesibles.




