A casi un mes de la muerte de El Polaco, Juan Yocca prepara una imponente escultura para recordarlo
Buscan honrar la memoria del creador de El Montecito de los Canichones.

A casi un mes de la muerte de El Polaco, el escultor santiagueño Juan Yocca trabaja en una obra que nació de manera espontánea, impulsada por el impacto que provocó la muerte del rescatista de animales. La escultura, de casi tres metros de altura, está ejecutada en acero y revestida en microcemento. La intención del artista es que pueda convertirse en un espacio de memoria y que, eventualmente, sea emplazada en el lugar donde ocurrió el accidente.
La obra todavía no tiene un destino definido. En el taller de Juan Yocca, una figura comienza a tomar forma mientras el escultor avanza con un proyecto que no nació por encargo ni responde a una iniciativa institucional. Surgió, según cuenta, de una necesidad personal después de la muerte de El Polaco.
“Todo ha sido espontáneo. Ha sucedido lo del Polaco que nos ha golpeado a todos, absolutamente a todos los santiagueños”, cuenta Yocca a Info del Estero. El impacto, agrega, trascendió las fronteras de la provincia y alcanzó también a quienes seguían al joven desde distintos puntos del país y del mundo.
Yocca decidió entonces comenzar la obra junto con su hijo Ignacio Yocca, quien lo acompaña especialmente en la parte digital del proyecto. Mientras uno trabaja con herramientas y materiales, el otro ayuda a darle visibilidad a una escultura que todavía está en proceso de construcción.
“No he sido ajeno y bueno, nos ha golpeado y con mi hijo hemos decidido empezar”, explica el escultor sobre el impacto de la muerte del Polaco Riemersma, quien llevaba toda una vida rescatando perritos.
Una obra que nació para honrar la memoria de un héroe
La escultura se encuentra actualmente en un 90% de ejecución. Tiene una altura aproximada de 2,70 metros, aunque el proyecto contempla una dimensión cercana a los tres metros. La estructura principal es de acero y está revestida en microcemento, con materiales preparados para permanecer a la intemperie.
Pero la obra no se limita a la figura de El Polaco. En el proyecto también aparecen dos perros, que forman parte de la composición que Yocca imagina para el monumento.
El artista trabaja por su cuenta y todavía no existe un lugar confirmado para emplazarla. Sin embargo, tiene una propuesta concreta: que pueda instalarse en un sitio significativo que es donde ocurrió el accidente que terminó con la vida de El Polaco, en avenida Alsina y Costanera. Allí permanece actualmente el altar levantado en su memoria y, para Yocca, ese espacio podría convertirse en un lugar de recuerdo.
“Sería bueno el lugar en donde ha tenido el accidente, que la gente se pueda acercar y ver y tener un lugar para recordarlo, un lugar digno”, plantea.
Del acero a la posibilidad de un monumento de bronce
Aunque la escultura está siendo realizada con materiales aptos para permanecer al aire libre, Yocca imagina una posibilidad a futuro que podría darle otra dimensión a la obra.
La estructura fue pensada de manera que pueda servir como base para una eventual fundición en bronce. Para el escultor, ese proceso permitiría transformar la pieza en un monumento permanente.
“Es una estructura apropiada para llevarlo al bronce”, explica. La idea, señala, podría impulsarse posteriormente para que la obra sea enviada a una fundición especializada.
El objetivo sería que el resultado final tuviera una duración mucho mayor y pudiera permanecer como un punto de referencia para quienes quieran acercarse a recordar a El Polaco. “Si bien es un material para exterior, el bronce, la fundición de bronce sería un monumento eterno”, afirma Yocca.
Por ahora, el escultor continúa trabajando. La obra avanza dentro de su taller, lejos todavía de su emplazamiento definitivo. El proyecto nació de manera espontánea y permanece abierto a lo que ocurra con él.
Mientras tanto, la figura de casi tres metros ya está casi terminada. Yocca pone las últimas manos sobre una escultura que pretende convertirse en algo más que una representación: un lugar físico donde la memoria de El Polaco pueda permanecer.




