¿Qué pasa si pones vinagre en el lavarropas? Los efectos sobre las prendas y la máquina
El vinagre blanco es utilizado por muchas personas como complemento del lavado de ropa, pero requiere algunas precauciones.

El vinagre blanco se convirtió en uno de los productos más utilizados en los trucos caseros de limpieza. Además de sus usos habituales en la cocina, muchas personas lo incorporan al lavado de ropa con la intención de eliminar olores, reducir restos de detergente y mejorar la textura de algunas prendas.
La explicación está en uno de sus principales componentes: el ácido acético. Esta sustancia puede ayudar a actuar sobre determinados residuos de jabón y depósitos minerales que quedan en las fibras, especialmente cuando el agua utilizada para lavar tiene una elevada concentración de minerales.
¿Qué efectos puede tener el vinagre sobre la ropa?
Entre los usos más habituales del vinagre blanco durante el lavado se encuentra la reducción de ciertos olores impregnados en las prendas y la eliminación de algunos residuos que pueden hacer que las telas queden ásperas.
También puede resultar útil en determinadas prendas que acumulan restos de detergente o sales minerales. Las toallas, por ejemplo, pueden endurecerse con el paso del tiempo debido a la combinación de jabón, minerales del agua y productos utilizados durante los lavados.
Sin embargo, el vinagre no funciona exactamente igual que un suavizante. Mientras los suavizantes están formulados específicamente para recubrir las fibras y modificar su sensación al tacto, el vinagre actúa principalmente sobre determinados residuos.
Una precaución importante antes de usarlo
Aunque es un truco casero muy difundido, no todos los fabricantes de lavarropas recomiendan utilizar vinagre de manera habitual. Su acidez puede afectar con el tiempo algunos componentes del electrodoméstico, como sellos, mangueras y piezas de goma. Por eso, antes de incorporarlo al lavado, es conveniente consultar las indicaciones del fabricante del lavarropas.
También es importante evitar el uso de vinagre de manzana para este tipo de tarea. El vinagre blanco destilado es el que habitualmente se recomienda para tareas de limpieza, mientras que el de manzana puede contener color y sedimentos que podrían dejar marcas en determinadas superficies o tejidos.
Sobre todo, hay una regla que no debe pasarse por alto: el vinagre nunca debe mezclarse con lavandina o cloro. Tampoco debe combinarse con amoníaco, agua oxigenada u otros productos de limpieza sin comprobar previamente que sean compatibles, ya que pueden generarse sustancias o gases peligrosos.
Por eso, aunque el vinagre blanco puede ser un recurso útil para determinadas situaciones, no reemplaza al detergente ni a los productos específicos para desinfectar. Su utilización debe hacerse de acuerdo con las indicaciones de la ropa y del electrodoméstico.




