Dos empleados del Banco Nación fueron condenados por robar dinero de clientes

El Tribunal Oral Federal N°2 de Salta condenó a dos empleados del Banco Nación por sustraer dinero de clientes que realizaban depósitos en la sucursal de Orán. Las maniobras ocurrieron durante 2023, quedaron registradas por las cámaras de seguridad de la entidad y fueron descubiertas luego de que un compañero de trabajo observara una de las sustracciones.
La cajera Silvia Verónica Castro recibió una pena de dos años de prisión en suspenso, mientras que su pareja, Fernando Horacio Arias Knudsen, fue condenado a seis meses de prisión, también en suspenso. Ambos fueron considerados penalmente responsables por el delito de estafa en concurso ideal con incumplimiento de los deberes de funcionario público.
El juicio estuvo a cargo del juez Domingo Batule, quien integró de manera unipersonal el tribunal. El proceso había comenzado el 7 de agosto y la investigación contó con la intervención del fiscal federal Marcos Romero, titular de la Sede Fiscal Descentralizada de Orán.
Cómo era la maniobra con los depósitos
La investigación se inició luego de una denuncia presentada el 29 de diciembre de 2023 por la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), a partir de distintos faltantes de dinero denunciados por clientes que habían realizado depósitos en la sucursal.
Según se acreditó durante el juicio, la maniobra tenía como principales víctimas a clientes habituales que concurrían a depositar importantes sumas de efectivo, entre ellos personas vinculadas con empresas locales.
El procedimiento se concretaba cuando los fajos de billetes quedaban en poder de la cajera. Castro trasladaba el dinero hasta una máquina contadora ubicada en un box contiguo, fuera del campo visual de los clientes. Antes de introducir los billetes en el dispositivo, retiraba algunos y los ocultaba dentro de un folleto publicitario del banco.
En otras ocasiones, la sustracción se producía después de una primera pasada por la máquina contadora. La distribución de las cajas y la presencia de un vidrio esmerilado impedían que los clientes pudieran observar con claridad lo que ocurría.
Ante los faltantes, los depositantes asumían que se trataba de un error propio y, en algunos casos, reponían el dinero sin realizar reclamos. De acuerdo con la investigación, Castro tenía más de 30 años de trayectoria laboral en esa sucursal.
Las cámaras permitieron detectar otros casos
La maniobra quedó al descubierto el 17 de noviembre de 2023, cuando un compañero de trabajo se acercó a la caja para realizar una gestión interna. Al advertir que Castro estaba atendiendo a un cliente, esperó hasta que terminara.
En ese momento, observó cómo la empleada retiraba dinero de un depósito y lo ocultaba. Luego revisó el contenido del folleto y comprobó que allí había billetes que habían sido extraídos del fajo.
La situación fue comunicada a los superiores del banco, quienes ordenaron revisar las imágenes de las cámaras de seguridad. El análisis de las grabaciones, que comprendían registros desde el 19 de julio de 2023, permitió detectar otras operaciones similares, conocidas durante la investigación como modalidad de “pellizco”.
En el debate oral se exhibieron los registros fílmicos como una de las principales pruebas de la acusación. También declararon clientes que habían sufrido faltantes y manifestaron su sorpresa al comprobar que las diferencias en el dinero no habían sido producto de errores propios.
Inicialmente, la fiscalía había atribuido 22 hechos: 20 a Castro y dos a Arias Knudsen. Finalmente, el tribunal consideró acreditados 18 episodios: 17 correspondientes a la cajera y uno a su pareja.
La fiscalía sostuvo que hubo abuso de confianza
Durante su alegato, el fiscal Marcos Romero sostuvo que los acusados se habían aprovechado de la confianza que los clientes tenían en los empleados de la entidad para apoderarse del dinero.
El representante del Ministerio Público Fiscal descartó que las sustracciones hubieran respondido a una situación de necesidad económica y sostuvo que el objetivo había sido obtener un beneficio económico.
También señaló que la ausencia de reclamos inmediatos por parte de los clientes no eliminaba el perjuicio, debido a que las víctimas no habían advertido en ese momento que parte del dinero había sido sustraído.
La querella del Banco Nación, representada por la abogada Ángela Mizzau, acompañó la acusación y planteó que los hechos habían afectado la confianza de los clientes y la imagen de la entidad.
Las defensas, a cargo de los abogados Pedro Arancibia y Susana Aramayo, negaron los hechos y atribuyeron la acusación a una supuesta persecución laboral y a conflictos internos dentro del banco.
Las condenas para los empleados
En el veredicto dictado el 10 de septiembre, el juez Batule declaró penalmente responsables a Castro y Arias Knudsen por la calificación legal sostenida por la fiscalía, aunque redujo la cantidad de hechos acreditados.
Durante la audiencia de determinación de la pena, el fiscal había solicitado dos años y seis meses de prisión en suspenso para Castro y un año para Arias Knudsen. También pidió la inhabilitación para ejercer cargos públicos por el doble del tiempo de las condenas.
Finalmente, el tribunal impuso dos años de prisión en suspenso para la cajera y seis meses para su pareja. Además, ambos quedaron inhabilitados para ejercer cargos públicos por el doble del tiempo de sus respectivas condenas y deberán cumplir reglas de conducta durante dos años.
Entre esas obligaciones se encuentra el sometimiento al control de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal (DECAEP), además de la prohibición de abusar de estupefacientes y bebidas alcohólicas.
Al fundamentar la sentencia, Batule destacó la forma en que se ejecutaban las sustracciones y sostuvo que el ardid afectó la confianza de los clientes y, de manera indirecta, la imagen del Banco Nación.
El magistrado también descartó que los acusados hubieran actuado por necesidad económica y señaló que el móvil había sido el lucro. Asimismo, indicó que los damnificados conservan la posibilidad de iniciar reclamos por los daños que pudieran haber sufrido.




