Estremecedor episodio en el Montecito de los Canichones: “En sus ojos se podía ver el dolor”

A tres semanas del fallecimiento del Polaco, Eduardo Groh Riemersma, desde la Forrajería “Toty”, colaboradora de El Montecito de los Canichones compartieron un video muy especial. Se trata de una grabación estremecedora en la que se escuchan los aullidos de los canes rescatados por el querido proteccionista.
El fenómeno se desata cuando activan la música con la que el “Pola” solía acompañar sus jornadas en el refugio. Al menos así lo relataron a través de la cuenta enredes sociales del comercio.

“Todo parecía normal. Algunos canichones descansaban, otros ladraban, otros meneaban la colita y algunos buscaban una caricia. El sol estaba fuerte y, a simple vista, todo parecía marchar en orden”, comentaron.
El panorama cambió drásticamente de un momento a otro. “De repente, decidí prender la TV y poner la música que mi gran amigo, mi querido Pola, les ponía a los canichones. Y ya no hicieron falta más palabras”, explicaron.
En el video se puede advertir cómo los “canichones” empiezan a moverse, ladrar o aullar desaforadamente. Desde la forrajería consideraron que son momentos “que no se pueden explicar. Hay emociones que no se pueden contar”.

“Cuando empezó a sonar aquella música, cada canichón, con su aullido, parecía contarme su dolor. Cada ladrido parecía preguntarme por qué no vuelve su querido papá, su amo, ese hombre que durante tanto tiempo los cuidó y los amó. Y en sus ojos se podía ver el dolor”, afirmaron.
Quien se acercó al refugio para colaborar con las tareas diarias, contó que hizo lo que pudo ante una situación tan angustiante, como espontánea. “Yo solamente podía acercarme y regalarles una pequeña caricia, intentando contener algo que ni siquiera yo podía explicar”, sostuvo.
A su vez, destacó que “fue un momento de una emoción enorme. Por un instante sentí que los canichones me estaban diciendo que el Pola estaba ahí. Que su amor sigue presente. Que su huella sigue viva. Y quizás eso sea justamente lo que hoy más que nunca tenemos que entender: mantener vivo su legado no significa solamente recordarlo”.
Consideró entonces que es un llamado a la acción: “Significa actuar. Significa ayudar cuando alguien necesita una mano. Significa no mirar hacia otro lado cuando un ser vivo necesita de nosotros. Significa ser empáticos, íntegros y honestos. Significa servir. Significa hacer el bien, incluso cuando nadie nos está mirando”.




