“No podés vivir condenado a las reglas”: Pedro Saborido adelantó su charla sobre la felicidad en la Feria del Libro
El escritor, guionista y productor presentará su libro “Una historia de la felicidad” y también brindará un taller. Durante la charla habló sobre las reglas de las redes sociales, la búsqueda de nuevas formas de producir y la necesidad de aprender a convivir con el fracaso.

Pedro Saborido estará en Santiago del Estero. En diálogo en exclusiva con La Mañana de Info, el reconocido escritor y productor adelantó detalles de su participación en la próxima Feria Provincial del Libro.
Saborido presentará “Una historia de la felicidad” y, al día siguiente, estará al frente de un taller en el que compartirá parte de la metodología con la que trabaja junto a Diego, aunque aclaró que la intención no es entregar una fórmula para copiar, sino herramientas para que cada persona pueda encontrar su propia manera de trabajar.
Pero la charla fue mucho más allá de su visita a Santiago. Uno de los temas centrales fue la forma en que se producen contenidos actualmente y la presión que generan las reglas de las redes sociales.

“No podés vivir condenado a las reglas”
Saborido planteó una mirada crítica sobre la necesidad de ajustarse permanentemente a las fórmulas que parecen imponer las plataformas: videos cada vez más cortos, la obligación de captar la atención en los primeros segundos y la idea de que todo contenido tiene que responder a determinados parámetros para funcionar.
“No podés vivir condenado a las reglas”, sostuvo.
Para el productor, las reglas pueden ser útiles, pero no deberían convertirse en una cárcel creativa. Incluso puso como ejemplo su propio método de trabajo: existe una rutina y una estructura, pero también momentos en los que es necesario romperlas.
“Si vos tenés una base, como una rutina, sirve en la medida que te dé resultados”, explicó. La clave, según su planteo, está en que cada creador pueda encontrar qué le funciona y también tenga la libertad de modificarlo cuando sea necesario.
En ese sentido, cuestionó la idea de que necesariamente todo tiene que ser breve para conseguir atención. Contó que recientemente había visto una producción de 45 minutos que funcionaba muy bien y recordó que también existen entrevistas extensas que consiguen que la gente se quede mirando.
La conclusión de Saborido fue clara: no todo tiene que adaptarse a una única fórmula de consumo.
Crear también significa probar y equivocarse
Otro de los conceptos que atravesó la entrevista fue la necesidad de abandonar la expectativa de que una producción tiene que salir bien desde el primer intento.
Saborido explicó que quienes escriben, producen, hacen arte o desarrollan cualquier proyecto necesitan darle una oportunidad a aquello que están haciendo para descubrir qué sucede cuando llega al público.
“Para aprender a nadar tenés que meterte en el agua”, graficó.
La comparación se extendió a los primeros pasos de un bebé: nadie espera que comience a caminar perfectamente desde el primer intento. Primero se cae, vuelve a levantarse y sigue probando.
Para Saborido, con la producción de contenidos ocurre exactamente lo mismo. Los primeros trabajos pueden dar vergüenza con el paso del tiempo, pero eso no significa que hayan sido inútiles.
Y eso, lejos de ser un problema, forma parte del proceso.
La tolerancia al fracaso como parte del aprendizaje
Saborido insistió en que para crear hay que desarrollar cierta tolerancia al fracaso.
“Hay que educar al ego para que esté acostumbrado a frustrarse, a que las cosas salgan mal”, planteó.
La idea apunta directamente a una época en la que las redes permiten medir casi inmediatamente la respuesta de una producción: visualizaciones, comentarios, compartidos y seguidores pueden convertirse rápidamente en una especie de evaluación permanente.
Frente a eso, Saborido propuso otra mirada: hacer, probar, equivocarse y volver a intentar.
Porque la profundidad de una producción, según explicó, tampoco depende necesariamente de su duración. Puede aparecer en un segundo, en diez minutos, en una hora o incluso no aparecer. La cuestión está en cómo aquello que se hace logra conectarse con quien está del otro lado.




