Por la crisis un jubilado entregó a su mascota en un refugio: “La amo muchísimo, pero no la puedo mantener”
El dramático impacto de la crisis económica golpea a los más débiles, en este caso, un jubilado que cobra la mínima debió entregar a su perra a un refugio de animales.

El dramático impacto de la crisis económica sobre los sectores más vulnerables se agrava tras conocerse la historia de un jubilado que debió entregar a su perra a un refugio de animales por no contar con los recursos económicos para alimentarla. El hecho ocurrió en la provincia de Buenos Aires, donde el adulto mayor acudió a las instalaciones de la asociación proteccionista "El Campito Refugio" para dejar a su mascota Mora, una perra mestiza a la que acompañó con una desgarradora carta manuscrita que conmovió a las redes sociales: "La amo muchísimo, pero no la puedo mantener".
El testimonio expuso el crudo escenario de vulnerabilidad socioeconómica que atraviesan los beneficiarios de haberes previsionales mínimos, quienes enfrentan severas dificultades para cubrir la canasta básica familiar, medicamentos y los gastos cotidianos de subsistencia.
La carta escrita por el jubilado detalló que, tras el acelerado incremento en el costo del alimento balanceado y la atención veterinaria, se vio acorralado al punto de no poder garantizar el alimento diario de su compañera de vida.

La carta manuscrita que conmovió al refugio y se volvió viral en redes
En el manuscrito entregado junto a las pertenencias del animal, el adulto mayor explicó con profundo dolor la decisión tomada, asegurando que prefería buscarle un hogar con capacidad económica antes que ver sufrir privaciones a su mascota. "Soy jubilado con la mínima. Me acabo de mudar a un monoambiente y el dueño no quiere perros. (...) No la puedo tener, ni mantener. Espero la cuiden, la amo muchísimo, pero no puedo tenerla más”, expresó en las líneas que el refugio difundió para concientizar sobre la situación.
Desde la organización "El Campito Refugio" confirmaron la recepción de Zoe y manifestaron su pesar por la frecuencia con la que comienzan a repetirse estos episodios. Los voluntarios señalaron que la canina ingresó en buen estado de salud pero visiblemente desorientada por el cambio de entorno, iniciando de inmediato un protocolo de contención afectiva antes de evaluar la posibilidad de un reencuentro asistido o un proceso de adopción responsable.




