Migraña: tres de cada cuatro personas que la padecen son mujeres y qué síntomas deben alertar
Los cambios hormonales, determinados estímulos y algunos hábitos pueden desencadenar o agravar las crisis. Un especialista explicó cómo reconocerlas, cuándo consultar y qué medidas ayudan a prevenirlas.

La migraña afecta principalmente a mujeres y suele comenzar durante la pubertad, con una mayor presencia entre los 20 y 40 años. El dolor puede ser intenso y pulsátil, generalmente localizado en un solo lado de la cabeza, y llegar a interferir con las actividades cotidianas.
A diferencia de un dolor de cabeza común, las crisis pueden extenderse durante horas o incluso hasta tres días y estar acompañadas por náuseas, vómitos y una marcada sensibilidad a la luz y los sonidos.
El doctor Daniel Gestro (M.N. 97.150), de la División Neurología del Hospital de Clínicas, explicó que las hormonas tienen un papel importante en la aparición de las crisis. El ciclo menstrual, el embarazo, la menopausia y el uso de pastillas anticonceptivas pueden desencadenarlas o empeorar su intensidad.

Migraña y mujeres: qué factores pueden desencadenar las crisis
De acuerdo con datos de la Society for Women’s Health Research citados en un informe, tres de cada cuatro personas que viven con migraña son mujeres. Además, una de cada 13 mujeres presenta ataques relacionados con cambios hormonales durante su ciclo menstrual.
“Casi todos tuvimos un dolor de cabeza en algún momento de nuestra vida, pero la migraña o jaqueca no es un simple dolor. Es uno muy fuerte que suele aparecer en la pubertad y afecta sobre todo a personas de entre 20 y 40 años”, precisó Gestro.
El especialista señaló además que existe una tendencia genética a padecerla, aunque también hay diferentes factores capaces de funcionar como disparadores. Entre ellos mencionó los cambios bruscos de temperatura, especialmente los días de mucho calor, las luces muy intensas, los ruidos fuertes y los olores penetrantes, como perfumes o sahumerios.
Cómo reconocer una crisis de migraña
Uno de los signos más característicos es el dolor intenso, habitualmente de un solo lado de la cabeza. Puede durar varias horas y extenderse hasta tres días, acompañado de náuseas, vómitos y una fuerte molestia frente a la luz o los sonidos.
En algunos casos aparece previamente el denominado “aura”, que puede manifestarse mediante alteraciones visuales, como ver luces extrañas, hormigueos en distintas partes del cuerpo o dificultades para hablar.
Gestro recomendó consultar con un especialista si el dolor aparece de manera repentina y con mucha intensidad, si siempre afecta el mismo lado de la cabeza o si se concentra alrededor de un ojo. También señaló como motivos de consulta la aparición de trastornos visuales, hormigueos, dificultades para hablar, confusión o desmayos.
La evaluación médica también resulta necesaria cuando las crisis aumentan en frecuencia o duración o comienzan a interferir con las actividades diarias.
Cuándo consultar y qué cuidados tener con los analgésicos
“Si duele la cabeza más de 5 veces al mes, hay que consultar. Existen tratamientos preventivos para bajar la intensidad y la cantidad de ataques”, advirtió el neurólogo.
El especialista también llamó la atención sobre el consumo excesivo de analgésicos de venta libre. Tomarlos durante más de 10 días al mes puede empeorar el problema y provocar más dolor. En esos casos, un neurólogo puede indicar tratamientos específicos para controlar las crisis.
Hábitos que pueden ayudar a prevenir las migrañas
Entre las recomendaciones para reducir la aparición de episodios se encuentran:
- Realizar actividad física aeróbica, como caminar, trotar o andar en bicicleta, al menos cuatro veces por semana durante unos 40 minutos.
- Evitar los ayunos prolongados y mantener horarios regulares para las comidas.
- Reducir la exposición a temperaturas muy elevadas.
- Evitar estímulos sensoriales intensos, como luces brillantes, ruidos fuertes y aromas penetrantes.
- Llevar un diario o calendario para registrar cuándo aparece el dolor, cuánto dura y qué actividades o alimentos estuvieron presentes antes de la crisis.
- Respetar las horas de sueño y mantener horarios regulares de descanso.




