Prendieron velas en memoria del Polaco frente a la Sagrada Familia de Barcelona
Desde Barcelona, un creador de contenidos recordó al rescatista santiagueño y llamó a continuar su legado de amor y protección por los animales.

El recuerdo de Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma volvió a cruzar fronteras. A días de su reciente partida y en una fecha especialmente significativa, su legado llegó hasta uno de los lugares más emblemáticos del mundo: la imponente Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, España.
El pasado viernes 2 de octubre, cuando El Polaco habría cumplido 50 años, el fotógrafo y generador de contenidos Darío Larrosa compartió desde España un sentido homenaje para recordar a quien dedicó gran parte de su vida al rescate y protección de animales.
Un homenaje desde el otro lado del mundo
“Todavía estamos en este período de duelo que creo nos va a durar durante mucho tiempo”, expresó Larrosa en un video grabado frente a la Sagrada Familia.
Conocido en las redes sociales como “Lokillo Callejero”, el fotógrafo y creador de contenidos, oriundo de Concordia, Entre Ríos, y actualmente radicado en Valencia, eligió ese escenario monumental para dedicar unas palabras a la memoria del santiagueño.
Desde miles de kilómetros de distancia, destacó la dimensión de la tarea que llevó adelante Riemersma y la huella que dejó en quienes conocieron su historia.
“Desde este lugar le doy mi pequeño homenaje por su vida y entrega por los canichones”, expresó Larrosa, en referencia a los animales que fueron el centro de la lucha y el compromiso del Polaco.
Una vida entregada a los que no tenían voz
El mensaje puso en palabras algo que en Santiago del Estero conocen especialmente quienes siguieron durante años la tarea de Riemersma: detrás de cada rescate hubo tiempo, esfuerzo, sacrificio y una decisión permanente de ayudar a quienes no podían defenderse por sí mismos.
Larrosa recordó a los cientos y miles de animales rescatados, pero también a las personas a las que El Polaco ayudó a lo largo de su vida. “Estoy agradecido por su entrega a los canichones, a los cientos y miles de animales que ha rescatado y también a muchas personas que ha ayudado", resaltó.
Su mensaje, sin embargo, no se quedó solamente en el recuerdo. También estuvo dirigido a quienes hoy continúan sosteniendo la tarea en El Montecito de los Canichones, para que su partida no signifique el final de aquello que construyó durante tantos años.
“Sigan ayudando porque los canichones nos están necesitando más que nunca”, pidió.
Un legado que no conoce fronteras
Y entonces llegó una de las frases más conmovedoras del homenaje. Frente a la inmensidad de la Sagrada Familia y mientras miles de personas recorrían uno de los sitios más visitados de Barcelona, Larrosa cerró su mensaje con un deseo sencillo, pero profundo:
“Ojalá que todos podamos ser un poquito más como El Polaco”.
La imagen adquiere un significado especial. A miles de kilómetros de Santiago del Estero, el nombre de Riemersma volvió a pronunciarse para hablar de solidaridad, compromiso y amor por los animales.




