Reforma electoral: el oficialismo no consigue los votos suficientes en el Senado y se ve obligado a negociar
La bancada libertaria carece de los apoyos necesarios y se ve en la necesidad de conseguir al menos 16 votos ajenos para alcanzar la mayoría calificada exigida por la Constitución Nacional.

En el marco de las intensas negociaciones en el Congreso de la Nación, el bloque oficialista de La Libertad Avanza (LLA) atraviesa un complejo escenario legislativo tras confirmarse que la reforma electoral se encuentra estancada en la Cámara de Senadores. La bancada libertaria carece de los apoyos necesarios y se ve en la necesidad de conseguir al menos 16 votos ajenos para alcanzar la mayoría calificada exigida por la Constitución Nacional para modificar las reglas de juego en las urnas. Cuatro meses después de la última reunión de comisión, las conversaciones entabladas con gobernadores y bloques de la oposición dialoguista acumulan semanas sin avances concretos ni acuerdos firmes sobre el texto final.
El nudo central de la controversia responde al intento del Poder Ejecutivo liderado por Javier Milei de avanzar con la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y modificar aspectos clave del financiamiento de los partidos políticos.
Sin embargo, la resistencia ejercida por bancadas provinciales y sectores aliados —como la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO— bloqueó la posibilidad de dictaminar el proyecto en el Senado, obligando a la jefatura de gabinete y a los operadores de la Casa Rosada a reconfigurar la estrategia de negociación parlamentaria.

Los 16 votos clave que le faltan a La Libertad Avanza para destrabar el Senado
Para lograr la aprobación de cualquier cambio en el régimen electoral de la Argentina, la legislación establece de manera estricta la necesidad de contar con una mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de la Cámara Alta (37 senadores sobre 72). Con un bloque propio reducido en el Senado, la jefa de bancada oficialista, Patricia Bullrich, y las autoridades del Ejecutivo dependen de manera ineludible de la suma de acompañamientos de sectores provinciales y fuerzas dialoguistas.
Fuentes parlamentarias confirmaron que los mandatarios provinciales han utilizado el debate de las PASO y la reforma de financiamiento como una herramienta estratégica de presión política. Frente a la negativa del Gobierno nacional a habilitar giros discrecionales de fondos o acelerar transferencias para obras públicas regionales, los senadores que responden directamente a los gobernadores optaron por congelar el tratamiento de la iniciativa y hacer valer el peso decisivo de sus bancas en el recinto.
Las fricciones con los gobernadores aliados y los armados locales para 2027
Uno de los mayores obstáculos para destrabar la negociación electoral radica en las tensiones políticas surgidas en los distritos subnacionales de cara a las elecciones ejecutivas de 2027. En provincias como Mendoza, gobernada por el radical Alfredo Cornejo, las propuestas del oficialismo nacional de proyectar dirigentes propios enfrentados a las gestiones locales generaron cortocircuitos que paralizaron la vocación de acuerdo parlamentario.
La pretensión del espacio libertario de competir con listas propias o imponer condiciones rígidas de armado territorial provocó el enfriamiento del diálogo con mandatarios de Cambia Mendoza, Juntos por el Cambio y fuerzas provinciales patagónicas. Los líderes provinciales reclaman autonomía para administrar los cronogramas electorales en sus jurisdicciones y rechazan la erradicación total de las primarias sin antes contar con un sistema sustituto de internas partidarias garantizado por ley.




