“Cada vez hacemos cirugías más chicas”: cómo cambió el tratamiento del cáncer de mama y la importancia de hacerse los controles
El doctor César Albuixech explicó en La Mañana de Info cómo evolucionaron las intervenciones quirúrgicas, qué es la cirugía oncoplástica y por qué el tratamiento se define de manera personalizada. También habló sobre el temor a una recaída y la importancia de los controles después de la recuperación.

“Los cirujanos cada vez estamos más en el rinconcito”. Con esa frase, acompañada de una sonrisa, el doctor César Albuixech resumió uno de los grandes cambios en el tratamiento del cáncer de mama: el lugar cada vez más específico que ocupa la cirugía dentro de un abordaje que involucra distintas especialidades médicas.
El reconocido especialista en patología mamaria de Santiago del Estero visitó este martes La Mañana de Info, donde explicó cómo evolucionaron las intervenciones quirúrgicas y por qué, en la actualidad, el objetivo es tratar la enfermedad de la manera menos agresiva posible, sin resignar resultados.
Del vaciamiento de la mama a las cirugías conservadoras
Hace décadas, el tratamiento del cáncer de mama estaba centrado principalmente en la cirugía. Las intervenciones podían implicar la extirpación de la mama, músculos y ganglios de la axila, con importantes secuelas para las pacientes.
Sin embargo, ese paradigma fue cambiando a medida que mejoraron los métodos de detección y comenzaron a identificarse tumores en etapas más tempranas.
“Cada vez se va haciendo cirugía más chica”, señaló Albuixech, quien explicó que desde la década de 1980 comenzaron a ganar terreno las técnicas conservadoras, que permiten extirpar el tumor y preservar la mama.
El especialista describió que, en los casos en los que está indicada, la cirugía conservadora consiste en retirar el tumor junto con un margen de tejido sano. Según las características de la enfermedad, también puede ser necesario evaluar o extirpar uno o más ganglios de la axila y complementar el tratamiento con radioterapia.
De esta manera, muchas pacientes pueden conservar la mama y obtener resultados oncológicos comparables a los de intervenciones más extensas en los casos apropiados.
¿Qué pasa cuando es necesario extirpar la mama?
Aunque las técnicas conservadoras tienen un papel central, existen situaciones en las que la enfermedad requiere una mastectomía, es decir, la extirpación de la mama.
En esos casos, Albuixech destacó los avances de la cirugía oncoplástica, una disciplina que incorpora técnicas de cirugía plástica y reconstructiva al tratamiento del cáncer.
El profesional explicó que la reconstrucción puede realizarse en una segunda intervención, tiempo después de la mastectomía, o de manera inmediata, durante el mismo acto quirúrgico.
“Hoy nos beneficiamos con la reconstrucción inmediata”, señaló sobre una alternativa que permite reconstruir la mama en la misma operación en la que se extirpa.
La cirugía oncoplástica también puede utilizarse en intervenciones conservadoras para mejorar el resultado estético y mantener la mayor simetría posible entre ambas mamas.
La posibilidad de realizar estos procedimientos depende de las características del tumor, las condiciones de cada paciente y la evaluación del equipo médico.
No todas las pacientes necesitan el mismo tratamiento
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de dejar atrás la idea de que todas las personas con cáncer de mama deben atravesar el mismo procedimiento.
Albuixech remarcó que el abordaje actual es multidisciplinario y personalizado. Esto significa que las decisiones se toman teniendo en cuenta la etapa de la enfermedad y las particularidades de cada paciente.
“No todos los pacientes necesitan ir a cirugía, no todos van a quimioterapia, no todos los pacientes van a radioterapia”, explicó.
La combinación de tratamientos se define de acuerdo con cada caso. Por eso, el diagnóstico temprano es tan importante: puede ampliar las alternativas terapéuticas y permitir intervenciones menos agresivas.
¿El cáncer puede volver después de la recuperación?
Durante la charla también surgió una de las preocupaciones más frecuentes entre quienes atravesaron un tratamiento oncológico: el miedo a que la enfermedad reaparezca.
Albuixech explicó que la recuperación no significa que deban abandonarse los controles médicos. Comparó el seguimiento del cáncer con el de otras enfermedades crónicas, como la diabetes, en las que una persona puede encontrarse bien y tener sus indicadores bajo control, pero necesita continuar con las evaluaciones.
“Hoy estoy curado, hoy no tengo enfermedad, pero me tengo que seguir controlando”, resumió.
El especialista advirtió que una paciente que tuvo cáncer de mama presenta un mayor riesgo de desarrollar un nuevo tumor en la otra mama que una persona sin ese antecedente. Esto no significa que la enfermedad necesariamente vaya a regresar, sino que es importante mantener un seguimiento adecuado.
En ese sentido, explicó que los controles periódicos permiten detectar una eventual reaparición o un segundo tumor en etapas más tempranas y actuar oportunamente.
La frecuencia de las consultas y los estudios depende de cada paciente y de las indicaciones de su equipo médico.
La detección temprana también cambia la cirugía
La evolución de los tratamientos deja una conclusión central: detectar el cáncer de mama en etapas iniciales no solo puede mejorar el pronóstico, sino también modificar el tipo de intervención que necesita cada paciente.
Los avances quirúrgicos, las técnicas reconstructivas y el trabajo entre distintas especialidades permiten hoy diseñar tratamientos más personalizados, con el objetivo de controlar la enfermedad y reducir las secuelas.
Por eso, junto con los avances médicos, Albuixech insistió en la importancia de los controles y el seguimiento profesional. La detección temprana y un tratamiento adecuado siguen siendo claves tanto para mejorar los resultados como para preservar la calidad de vida.




