“Disfrutaba verla sufrir”: el escándalo de bullying en un viaje de egresados que sacude a Catamarca
Una estudiante de 17 años del Colegio Privado Pía Didoménico habría sufrido hostigamiento tras la circulación de material íntimo sin su consentimiento. Hay tres adolescentes imputados por ese hecho y una joven mayor de edad investigada por las agresiones durante el viaje a Bariloche. La Justicia analiza ambas causas y no descarta que haya más estudiantes involucrados.

Un grave caso de hostigamiento escolar conmociona a Catamarca y expone las consecuencias de la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. Una adolescente de 17 años habría sido víctima de agresiones y humillaciones por parte de sus compañeros durante el viaje de egresados a Bariloche, en un episodio que tomó estado público tras la viralización de un video en redes sociales.
La situación involucra a estudiantes del Colegio Privado Pía Didoménico y derivó en dos investigaciones judiciales: una por la presunta producción y distribución de material íntimo de la menor de edad y otra por los episodios de hostigamiento denunciados posteriormente.
El video que expuso las agresiones durante el viaje de egresados
El caso cobró repercusión luego de que una estudiante de 18 años publicara en Instagram un video en el que relató su participación en situaciones de maltrato contra la adolescente. La grabación, difundida el 17 de octubre, permitió conocer detalles de lo ocurrido durante el viaje de egresados a Bariloche, realizado entre el 3 y el 11 de octubre.
Según su propio relato, durante una de las noches le arrojó el contenido de un vaso sobre la cabeza a su compañera. Después, un grupo de estudiantes comenzó a insultarla y a burlarse de su cuerpo y su apariencia física.

En la grabación, la joven reconoció que las agresiones continuaron y admitió que había disfrutado de la situación. También contó que la adolescente lloró y pidió que dejaran de hostigarla, hasta que otros compañeros intervinieron para frenar las burlas.
El video generó indignación por la naturalidad con la que se describieron las agresiones y por la participación de varias personas en una situación de humillación colectiva.
El caso comenzó con la difusión de imágenes íntimas
Los antecedentes se remontan a mediados de junio, cuando comenzó a circular material de contenido sexual de la adolescente sin su consentimiento. A partir de ese episodio, la Justicia inició una investigación para determinar quiénes participaron en la presunta producción y distribución de esas imágenes.
En esa causa hay tres adolescentes imputados. La investigación está a cargo del fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez y busca establecer qué intervención tuvo cada uno en los hechos denunciados.
De acuerdo con información publicada por medios catamarqueños, las defensas de dos de los jóvenes cuestionaron la formulación de los cargos y solicitaron la nulidad de las actuaciones, al considerar que no estaban suficientemente individualizadas las conductas atribuidas a sus representados.
Los planteos fueron rechazados inicialmente por la Fiscalía y por el juez de Control de Garantías. Sin embargo, uno de los abogados presentó una apelación, por lo que la revisión de esa decisión continúa pendiente.
El abogado Marcos Gandini, defensor de uno de los imputados, sostuvo que, a su entender, no existen pruebas suficientes para demostrar que su representado haya recibido o distribuido el material. Sus declaraciones corresponden a la posición de la defensa y deberán ser evaluadas en el marco del proceso judicial.
Uno de los tres adolescentes, según informó el medio catamarqueño Inforama, pidió disculpas, cambió de establecimiento educativo y no participó del viaje de egresados. Los otros dos sí viajaron junto con la víctima.
Dos de los adolescentes denunciados compartieron el viaje con la víctima
Uno de los aspectos que generó mayores cuestionamientos es que la adolescente compartió el viaje a Bariloche con dos de los jóvenes investigados por la difusión del material íntimo.
La situación abrió interrogantes sobre las medidas adoptadas para proteger a la estudiante y evitar nuevos episodios de hostigamiento, especialmente porque existían medidas cautelares destinadas a resguardar a la víctima.
Por su parte, la defensa de uno de los adolescentes afirmó que su representado no tuvo contacto con la joven durante el viaje y cuestionó las acusaciones en su contra.
La Justicia deberá analizar las circunstancias del viaje, las medidas de protección dispuestas y las pruebas disponibles para determinar si se cumplieron las condiciones establecidas y qué ocurrió durante esos días.
Una segunda causa investiga las agresiones y posibles daños psicológicos
En paralelo, la fiscal Paola González Pinto interviene en una segunda investigación, centrada en los presuntos episodios de hostigamiento contra la adolescente.
Esta causa tomó impulso tras la difusión del video en el que la joven mayor de edad reconoció su participación en las agresiones. La investigación busca establecer si actuó sola o si otros estudiantes también intervinieron en las humillaciones.
Otro punto que deberá esclarecerse es si las conductas denunciadas provocaron consecuencias en la salud psicológica de la víctima que puedan tener relevancia penal.
El bullying, por sí solo, no constituye un delito autónomo en el Código Penal argentino. Sin embargo, determinadas conductas de hostigamiento pueden ser investigadas cuando reúnen los elementos de una figura penal prevista en la legislación.
Por eso, la eventual existencia de un daño psicológico deberá ser evaluada junto con las demás pruebas y circunstancias del caso. Hasta el momento, las investigaciones no permiten dar por establecida la responsabilidad penal de las personas involucradas.
El Ministerio de Educación pidió informes al colegio
La repercusión del caso también llegó al ámbito educativo. Según información publicada por medios de Catamarca, el Ministerio de Educación y Trabajo provincial solicitó al Colegio Privado Pía Didoménico un informe sobre lo sucedido y las medidas adoptadas por la institución.
Además, requirió un plan de protección y continuidad pedagógica para los estudiantes involucrados.
La intervención busca conocer cómo se abordó la situación dentro del establecimiento y qué acciones se implementaron para resguardar a los alumnos. Estas actuaciones administrativas son independientes de las investigaciones judiciales y no determinan por sí mismas responsabilidades penales.
Qué falta esclarecer en el caso de bullying en Catamarca
Las dos investigaciones deberán avanzar sobre hechos diferentes, aunque relacionados con la misma adolescente.
Por un lado, la Justicia busca determinar quiénes participaron en la presunta producción y distribución del material íntimo. Por otro, deberá establecer el alcance de las agresiones durante el viaje de egresados, las posibles consecuencias para la víctima y la eventual participación de otros estudiantes.
El caso también vuelve a poner en discusión la responsabilidad frente a la circulación de contenido privado, la violencia entre compañeros y el papel de las instituciones educativas cuando existen antecedentes de hostigamiento.
Mientras avanzan las actuaciones, resulta fundamental preservar la identidad y la intimidad de la adolescente. Compartir las imágenes, reproducir el material sexual o difundir datos que permitan identificar a los jóvenes involucrados puede profundizar el daño y vulnerar sus derechos.
Las responsabilidades individuales deberán ser determinadas por la Justicia a partir de las pruebas reunidas. Por ahora, los tres adolescentes imputados y la joven investigada por hostigamiento no tienen una condena por estos hechos.




