Por qué se celebra el Día de Todos los Santos cada 1 de noviembre
La festividad se originó en el siglo VIII por decisión del papa Gregorio III y antecede a la jornada dedicada a los fieles difuntos.

Este domingo, la Iglesia católica conmemora en todo el mundo, incluida la Argentina, la Solemnidad de Todos los Santos. La fecha honra a quienes la tradición cristiana considera que alcanzaron la santidad, sean canonizados o personas anónimas.
La festividad también se conoce como Fiesta de Todos los Santos o Hallowmas. Originalmente se celebraba el 13 de mayo, aunque su origen exacto no puede rastrearse con certeza, según la Enciclopedia Británica.

La fecha actual quedó fijada durante el papado de Gregorio III, entre los años 731 y 741, cuando dedicó una capilla en la Basílica de San Pedro de Roma en honor a todos los santos. Más tarde, en el año 835, el emperador Luis el Piadoso, hijo y sucesor de Carlomagno, estableció el 1 de noviembre como día de precepto en todo el Imperio franco.
Recién en el año 837 el papa Gregorio IV ordenó que la observancia se cumpliera cada 1 de noviembre y extendió la celebración a toda la Iglesia.
La diferencia con el 2 de noviembre
La Iglesia dedica el 1 de noviembre a quienes considera ejemplos de vida cristiana, conocidos o anónimos, y reserva el día siguiente para la memoria y la oración por los fallecidos. El Día de los Fieles Difuntos está dedicado específicamente a orar por quienes murieron, a diferencia de la jornada de hoy, que honra a los santos.
La confusión habitual entre ambas fechas se explica porque el 2 de noviembre suele ser un día laborable, por lo que la tradicional visita a los cementerios se traslada de forma masiva al feriado anterior.
Un origen que se mezcla con Halloween
Tanto Halloween como Todos los Santos tienen su germen en el Samhain, una festividad celta que marcaba el fin del verano y de la cosecha entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. Con la llegada de los europeos a América, la festividad de Todos los Santos se mezcló con ritos de los pueblos indígenas y dio origen a celebraciones como el Día de los Muertos en México.
Un antecedente más temprano se remonta al año 609 o 610, cuando el papa Bonifacio IV consagró el Panteón de Roma a Santa María y a todos los mártires. La costumbre de rezar por los difuntos al día siguiente nació recién en el año 998, en el monasterio francés de Cluny, por decisión del abad Odilón.
En la Argentina, el 1 de noviembre no figura como feriado nacional según el calendario oficial de 2026.




