Se conocieron durante la visita de Juan Pablo II y casi 40 años después volverán a recibir a un Papa
En 1987, mientras participaban como voluntarios en la visita de Juan Pablo II a Córdoba, se conocieron sin imaginar que aquella experiencia marcaría el inicio de una vida compartida.

Claudia y Lorenzo tienen una historia que comenzó mucho antes de convertirse en matrimonio. El primer encuentro ocurrió en medio de los preparativos para recibir al Papa Juan Pablo II. Lorenzo se había incorporado al grupo de universitarios junto a sus hermanos, mientras que Claudia participaba en Acción Católica y colaboraba en la organización de los equipos de voluntarios. Hoy, esperan con ansias la llegada de León XIV.
Las jornadas de trabajo los llevaron a compartir distintas actividades. Lorenzo estuvo asignado a los cordones de seguridad y organización de los asistentes en el Puente Santa Fe y en la Catedral. También hubo momentos de encuentro fuera de esas tareas, como una cena y una vigilia en el Colegio del Huerto.
Sin embargo, fue mientras aguardaban el paso de Juan Pablo II por el Puente Santa Fe cuando comenzaron a conversar. Los dos estudiaban Ciencias Económicas y encontraron un tema en común a partir de una estampita del Cura Brochero. Lorenzo no conocía demasiado sobre el sacerdote y Claudia le contó acerca de su relación con Villa Cura Brochero, un lugar al que viajaba durante sus vacaciones de la infancia.
De un encuentro entre voluntarios a una vida compartida
Después de aquella visita papal, el vínculo continuó a través de las reuniones del grupo de universitarios y los encuentros en la facultad. Con el tiempo, la relación se consolidó y ambos encontraron en la fe un punto central de su proyecto de vida.
Al recordar cómo se conocieron, Claudia sostuvo que Dios tuvo un papel importante en ese encuentro. “Creo plenamente en Dios y que Dios conduce también”, expresó. Lorenzo compartió esa mirada y manifestó su convicción de que sus caminos estuvieron guiados por la fe.
Ese compromiso religioso no quedó limitado a los primeros años de la pareja. A lo largo de su matrimonio participaron en distintas propuestas de la Iglesia y, desde 2001, integran un grupo de matrimonios que continúa reuniéndose hasta la actualidad.
La renovación de sus votos y una nueva experiencia junto a León XIV
La vida religiosa también ocupó un lugar especial en su matrimonio a través de la renovación de sus promesas. Claudia y Lorenzo contaron que ya realizaron esta ceremonia en un par de oportunidades, especialmente durante retiros espirituales en los que participaron.
La posibilidad de volver a renovar sus votos ante el papa León XIV sería, según reconocieron, una experiencia muy significativa.
De cara a la próxima visita papal a Córdoba, ambos recibieron una nueva convocatoria de su parroquia. En esta oportunidad, tendrán la responsabilidad de colaborar en la distribución de la comunión, una tarea diferente de la que realizaron cuando eran jóvenes voluntarios durante la visita de Juan Pablo II.
Además, aprovecharon la ocasión para invitar a otras personas a participar de la organización. Claudia destacó especialmente la posibilidad de conocer gente, compartir experiencias y generar nuevos vínculos a través del voluntariado. “Lo primero que pienso es que la gente se sume”, señaló.
Lorenzo, por su parte, recordó con especial claridad las actividades que compartieron en 1987 y las reuniones que reunían a jóvenes de distintos espacios para preparar la llegada del pontífice. Al comparar aquella experiencia con la actualidad, también se preguntó cómo viven hoy las nuevas generaciones su participación en la Iglesia.
La historia de Claudia y Lorenzo vuelve a encontrarse con una visita papal. Lo que comenzó con una tarea solidaria y algunas conversaciones mientras esperaban a Juan Pablo II se transformó en un matrimonio que, después de casi 40 años, mantiene la fe como uno de los pilares de su vida.




