Desde la ruta se ve distinto: miles de hinchas de Racing en camino a Santiago del Estero

La final del Torneo Clausura aún no comenzó, pero el debate ya había empezado mucho antes del pitazo inicial. No fue entre Racing y Estudiantes: fue sobre Santiago del Estero, su capacidad, su legitimidad y su derecho a ser sede.

Desde algunos micrófonos porteños se instaló la duda, la mirada desconfiada, el comentario rápido que cuestiona al interior cada vez que le toca ser protagonista. Como si el Madre de Ciudades no hubiera demostrado ya, una y otra vez, que está a la altura de las grandes citas.

Pero mientras las opiniones iban y venían, la ruta ofrecía una imagen muy distinta: una caravana interminable de micros de Racing, hinchas que atraviesan kilómetros de ruta adentro, familias viajando, amigos acompañados por una misma bandera. No viajan “a cualquier lugar”,viajan a Santiago del Estero a  una final histórica, a un estadio que ya es referencia en el país y en el mundo.

Esa fila de micros no es solo Racing en movimiento.
Es el interior diciendo “aquí estamos”.
Es el fútbol demostrando que la pasión no reconoce fronteras ni centralismos.
Es Santiago del Estero, una vez más, abriendo sus puertas mientras otros miran desde lejos.

Desde Buenos Aires se habló de calor, de distancia, de incomodidad. Desde el interior se respondió con organización, infraestructura, hospitalidad y un estadio moderno que ya alojó finales nacionales e internacionales. Mientras algunos se adelantaron a criticar, Santiago solo espera. Tranquilo, seguro,como quien sabe lo que tiene y no necesita gritarlo.

La final todavía no empezó,mañana habrá un campeón. Pero hoy, incluso antes de que la pelota ruede, hay algo que ya quedó claro: el fútbol argentino no termina en la General Paz  y cada vez que el interior recibe una final, emergen los mismos prejuicios, los mismos comentarios gastados, el mismo libreto que el tiempo se encarga de desmentir. Porque una vez más Santiago del Estero ya está listo aunque a algunos les pese.

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