En el marco del natalicio del general José de San Martín, conmemorado cada 25 de febrero, el licenciado en Historia René Galván dialogó con Leonel y Luana sobre la figura del Libertador, su lugar en la memoria colectiva y su paso por Santiago del Estero.
“Es el tope de gama, el number one”, lanzó entre risas el historiador al ser consultado sobre si San Martín encabeza el ranking de los próceres argentinos. Sin embargo, rápidamente complejizó el debate al advertir sobre los riesgos de hacer “top 10” de figuras históricas.
Galván explicó que los feriados nacionales y el calendario escolar están fuertemente vinculados al período revolucionario y a las guerras de independencia. “Hace más de cien años que está establecido así. Pero cuando hacemos un ranking de próceres dejamos de lado a quienes no empuñaron armas ni ocuparon espacios de poder, aunque hayan sido determinantes”, señaló. Y se preguntó: “¿Dónde quedan quienes hicieron posible que San Martín pudiera alimentarse o sostener a su ejército?”.
La “línea histórica” y el debate
En tono distendido, el historiador compartió su top tres nacional: ubicó en tercer lugar a Juan Manuel de Rosas, a quien definió como “padre del federalismo”; en segundo lugar a Juan Domingo Perón; y en el primer puesto, a San Martín. “Para mí hay una línea histórica: San Martín–Rosas–Perón”, expresó, generando el contrapunto en el estudio.
También mencionó referentes santiagueños como Juan Felipe Ibarra, Manuel Taboada y Ramón Carrillo, y abrió el juego a figuras populares como Leo Dan, al plantear qué lugar ocupan artistas y referentes culturales en la construcción de la identidad nacional.
En ese sentido, subrayó que la historia tradicional fue escrita mayormente por varones con poder, lo que dejó en las sombras a muchas mujeres y actores sociales cuyas voces no quedaron registradas.
San Martín y su paso por Santiago
Consultado sobre las polémicas en torno a figuras como Rosas, Galván insistió en la importancia de analizar cada proceso en su contexto. “Muchas veces se juzga con parámetros actuales situaciones del siglo XIX. Es fundamental entender cómo se ejercía el poder en ese momento”, sostuvo, remarcando que el debate académico sigue abierto.
Al centrarse en el Libertador, Galván recordó que San Martín llegó al Río de la Plata en 1812, tras una extensa carrera militar en España. “Fue sospechado de ser agente británico, otros decían que era francés. Todos desconfiaban”, relató. Sin embargo, afirmó que los hechos demostraron que su proyecto era claro: “Que América fuera gobernada por quienes habían nacido en ella”.
Su bautismo de fuego en el territorio fue el combate de San Lorenzo, en 1813, donde —según destacó— el azar y la intervención del sargento Cabral resultaron decisivos para salvarle la vida.
En cuanto a su vínculo con la provincia, explicó que San Martín pasó por Santiago del Estero en 1814, en el marco de la reorganización del Ejército del Norte y su posterior designación como gobernador intendente de Cuyo. Ese paso, aunque breve, forma parte de los recorridos estratégicos que delinearon su proyecto continental.
Finalmente, el historiador dejó una reflexión sobre la construcción de las efemérides: “La muerte es lo épico. Morir en batalla, con sangre y sacrificio, es lo que queda en la memoria colectiva. Nacer no tiene épica. Por eso recordamos tanto las muertes y menos los nacimientos”.
A 248 años de su natalicio, la figura de San Martín continúa generando debates, lecturas y reinterpretaciones, confirmando su lugar central —y para muchos indiscutido— en la historia argentina y latinoamericana.
