Gripe aviar: cuáles son los síntomas y cómo prevenir el contagio

La influenza aviar tipo A es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a aves domésticas y silvestres. Está causada por un virus de la familia Orthomyxoviridae y, aunque su impacto mayor se da en el sector avícola, en ocasiones también puede transmitirse a personas y a otros animales como porcinos, equinos y caninos.

Entre las especies más vulnerables se encuentran gallinas, pavos, codornices y faisanes, además de aves acuáticas como patos, gansos, flamencos y cisnes.

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De acuerdo con el Ministerio de Salud, la enfermedad se clasifica en dos categorías según su gravedad:

  • Influenza aviar de baja patogenicidad (IABP): generalmente provoca síntomas leves o incluso puede cursar sin signos clínicos.
  • Influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP): produce cuadros graves y puede generar una mortalidad muy elevada, que en algunos casos alcanza al 90 o 100% de las aves de un mismo lote.

Cómo se transmite y cuáles son los síntomas

Si bien la gripe aviar afecta sobre todo a las aves, las personas pueden contagiarse al tener contacto directo con animales infectados. También existe la posibilidad de transmisión entre humanos por vía aérea, a través de la tos o los estornudos.

En humanos, los síntomas suelen aparecer entre los dos y ocho días posteriores al contagio. El cuadro inicial puede confundirse con un resfrío común e incluye fiebre, tos, dolor de garganta, dolor de cabeza, dolores musculares y dificultad para respirar. Se trata de una enfermedad potencialmente grave, con un alto índice de mortalidad si no se detecta y trata a tiempo.

El tratamiento incluye medicamentos antivirales, especialmente eficaces en los primeros días de evolución, y vacunas específicas. Los especialistas indicados para su atención son infectólogos y, en el caso de niños, pediatras.

Medidas para prevenir la enfermedad

Las autoridades sanitarias recomiendan reforzar las medidas de bioseguridad, especialmente en establecimientos avícolas y criaderos familiares. Entre las principales acciones preventivas se destacan:

  • Mantener a las aves en espacios protegidos y aislados de otros animales y personas.
  • Evitar el contacto entre aves domésticas y silvestres.
  • Proteger el agua y el alimento para que no atraigan aves silvestres.
  • Limpiar y desinfectar periódicamente las instalaciones.
  • Controlar el ingreso de personas, utensilios, animales y vehículos.
  • Lavarse las manos con agua y jabón desinfectante tras manipular aves.
  • Cumplir con las medidas establecidas en la normativa vigente.

La notificación temprana ante la sospecha de casos y la intervención inmediata son claves para prevenir la propagación. En este sentido, el Senasa trabaja en estrategias de prevención y contención junto al sector productivo y la comunidad, priorizando la bioseguridad como herramienta central para frenar la enfermedad.

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