Mientras el mundo observa con estupor la escalada bélica en Oriente Medio, el cine iberoamericano celebró su gran noche en Barcelona. Sin embargo, lo que debía ser una gala de etiqueta y festejos se transformó en un espacio de denuncia política cuando Dolores Fonzi subió al escenario para recibir el Goya a la Mejor Película Iberoamericana por su filme “Belén”.

La victoria de “Belén” ratifica el idilio de la Academia española con el cine argentino, imponiéndose ante fuertes competidoras de Chile, Brasil, Colombia y Costa Rica. Pero la verdadera noticia no fue solo la estatuilla, sino las palabras de una Fonzi visiblemente conmovida que, tras agradecer a sus productores y al equipo de Amazon MGM, rompió el protocolo para hablar de la “película de terror” que atraviesa la realidad global.
“Vengo del futuro”: la advertencia a España
El momento más tenso y aplaudido de la noche ocurrió cuando la directora comparó la ficción con la realidad sociopolítica de Argentina. “Nosotros somos las películas que hacemos, y en este momento el mundo se convirtió en una película de terror”, comenzó diciendo, mencionando el genocidio en Gaza y la persecución a migrantes.
Mirando fijamente al auditorio, lanzó una advertencia directa al público español:“Ustedes que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo. Yo vengo del futuro; vengo del futuro de un país donde el presidente incluso puso en venta el agua”.
La actriz y directora enfatizó que la lucha en Argentina ha trascendido lo cultural: “Ya no solo defendemos el cine, estamos teniendo que defender el agua. Que no les pase a ustedes”.
Pese a la crudeza de su diagnóstico, Fonzi cerró su discurso con un mensaje de resiliencia y pertenencia. Dedicó el galardón a la “Belén” real —quien inspira la cinta— y a todas las mujeres, reafirmando su voluntad de seguir produciendo cultura a pesar de las adversidades presupuestarias y políticas.
“Queremos seguir haciendo cine, deseamos hacer cine. Gracias a mi país, gracias Argentina”, concluyó bajo una ovación que mezcló el reconocimiento artístico con el respaldo a su reclamo.
