La crecida del Río Dulce: todo lo que necesitás saber sobre la seguridad de nuestra infraestructura
Foto: Guillermo Juarez, Drone de Info del Estero.

¿Qué pasa realmente bajo la superficie cuando el Río Dulce ruge? El Ingeniero Juan Ignacio Rilinski (Mat. Prof. CPIA 200329) explica a INFO DEL ESTERO la ciencia detrás de la emergencia: desde las simulaciones en laboratorio hasta la química invisible que amenaza nuestras defensas.

En Santiago del Estero, la crecida no es solo un problema de nivel de agua; es un problema de energía cinética. En diálogo con Info del Estero, el Ingeniero Rilinski, socio de Faux Consultora y docente de la UNSE, advierte que la estabilidad de un puente depende de un equilibrio delicado entre la forma de sus pilares y la velocidad del cauce.

El secreto de la “Punta de Lanza”

No todos los puentes sufren igual. Rilinski detalla que las pilas (pilares) tienen formas geométricas diseñadas para “cortar” el agua. “Pueden ser redondeadas o en forma de punta de lanza. Esa configuración, junto al ángulo en que golpea la corriente, define si el río va a erosionar la base o si pasará de largo”, explica.

Pero hay un factor clave: el arrastre. El ingeniero señala que el peso de las partículas que trae el río es esencial. A mayor peso, menor probabilidad de arrastre, pero cuando la velocidad cinética aumenta, el río empieza a movilizar sedimentos que funcionan como una lija contra la estructura.

¿Cómo sabemos que no se están “descalzando”?

Para evitar que la corriente “busque el fondo” de los apoyos (socavación), el monitoreo es constante. Se utiliza la batimetría (topografía del fondo mediante ecosondas), pero Rilinski suma un dato vital: la nivelación diferencial. “Se mide si hay diferencias de nivel entre una loza y otra de la superficie del puente. Si una parte se asienta más que el resto, es la señal de alarma de que la base está sufriendo”, advierte.

El experto confiesa que estos fenómenos son extremadamente complejos y difíciles de predecir. Por eso, la ingeniería recurre a modelos físicos a escala. En laboratorios hidráulicos, se crean réplicas de los puentes y el sedimento del río para observar cómo reaccionan ante distintos caudales antes de que ocurra el desastre en la realidad.

El salitre: la “bomba de tiempo” química

Santiago tiene un enemigo adicional: el salitre. Rilinski explica un proceso casi destructivo:

  • El acero “crece”: Al contacto con la humedad y las sales, el acero de refuerzo se oxida y aumenta su volumen. Esto genera presiones internas tan fuertes que terminan haciendo “saltar” los pedazos de hormigón.

  • Cristales expansivos: Cuando el agua salada entra en los poros del hormigón y se evapora, las sales se cristalizan y se expanden como pequeños cristales de hielo, rompiendo la estructura desde adentro.

El Dique y el Parque: los pulmones de la ciudad

Finalmente, el Ingeniero aclara el rol de “amortiguación” del sistema. El Dique Frontal tiene la misión de laminar (retener el agua y largarla de a poco). “Si perdemos la capacidad de laminación, como pasa cuando el embalse está lleno, el riesgo de colapso aumenta porque el impacto de las avenidas de agua llega directo a la ciudad”. Es allí donde el Parque Aguirre cumple su función histórica como “colchón” de emergencia.

Foto: Guillermo Juarez, Drone de Info del Estero.
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