Una empresaria textil que supo dedicarse a la confección de indumentaria laboral, entre ellas mamelucos que cobraron notoriedad en el último tiempo, atraviesa hoy una realidad completamente distinta: tras el cierre de su negocio, comenzó a trabajar como conductora de aplicaciones de transporte.
En su testimonio, la mujer describió un escenario económico que volvió insostenible su emprendimiento, marcado por la caída del consumo, el aumento de costos y la dificultad para mantener la producción.
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Según relató, este contexto se profundizó en los últimos meses, en medio de las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, lo que —afirmó— terminó de impactar de lleno en su actividad.
“Confié y me jodí”, expresó al resumir su experiencia, al tiempo que explicó que debió cerrar su empresa y buscar una alternativa para generar ingresos.
