La estabilidad energética de Argentina para el invierno de 2026 entró en una “zona de riesgo”. La escalada bélica en Medio Oriente no solo amenaza el suministro global, sino que impacta directamente en el bolsillo del consumidor local: el país necesitará importar más de 20 barcos de GNL en un mercado con precios en alza y rutas estratégicas bloqueadas.
El escenario internacional sumó un dato alarmante. El banco de inversión Goldman Sachs proyecta que el precio del petróleo podría mantenerse por encima de los u$s 100 durante varios meses, e incluso extenderse hasta fines de 2027. El conflicto en el Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del petróleo y fertilizantes mundial) es el factor clave. Los analistas no descartan que el barril de Brent supere el récord histórico de 2008, cuando alcanzó los u$s 148.
A diferencia de años anteriores, el Gobierno de Javier Milei cambió las reglas de juego, ya no será ENARSA con fondos del Tesoro quien pague los barcos. Una empresa privada asumirá el costo de compra y luego trasladará ese valor directamente a las facturas de gas y electricidad de los usuarios. El 6 de abril se reciben ofertas y el 21 de abril se adjudica la operación. La empresa ganadora deberá garantizar la llegada de los buques cueste lo que cueste.
Aunque la producción local rompe récords, Argentina sigue siendo “rehén” de los barcos regasificadores. Las limitaciones en los gasoductos troncales impiden que el gas de Vaca Muerta llegue a los centros de consumo durante el pico invernal. Se estima que el impacto por la suba internacional será de unos u$s 500 millones. Si bien el país ganará más por exportar petróleo caro, ese alivio macroeconómico no llegará a la gente: los usuarios residenciales pagarán más por calefaccionarse y por la luz.
Para facilitar este traspaso de costos, la Secretaría de Energía ya fijó el período invernal del 1º de mayo al 30 de septiembre. Durante estos cinco meses, las boletas reflejarán el costo de la guerra y la incertidumbre global.
