Siempre lloro de emoción y alegría los 24 de marzo

Por Juan Manuel Aragón,  editor y fundador del blog Ramírez de Velasco.

Hoy es 24 de marzo. Este día representa algo maravilloso en mi vida. Una efeméride luminosa de serena algarabía, si eso es posible. Recordaré esta fecha con alegría hasta el fin de mis días, sin faltar un solo año. Estábamos esperándolo, pero no sabíamos exactamente cuándo llegaría. Nos dijeron que sería la madrugada del 23 y estuvimos despiertos en casa. Mi familia lo aguardaba también con mucha expectativa. Pero le faltaba un día más.

¡No podíamos más de la incertidumbre! Sabíamos qué era, pero no teníamos idea de cómo llegaría. Pusimos lo nuestro para que su advenimiento fuera lo más placentero posible.

Lo habíamos gestado en secreto, en las sombras de la noche cómplice, sin ruido, a hurtadillas. Y nadie debía darse cuenta de lo que estábamos haciendo. Pero todos sabían que, día tras día, con mucho amor y todas las ganas del mundo, forjábamos el futuro. Por esos días recuerdo que nada me entusiasmaba más que pensar en lo que sucedería después.

Desde meses antes venía imaginando miles de situaciones que podrían haber hecho trizas nuestra esperanza.

Salió bien. Hoy puedo decir qué hice cada una de las 24 horas previas. La noche anterior me pasé con los ojos bien abiertos sin dormir ni un instante hasta que la madrugada dibujó la puerta de la habitación. La angustia me carcomía. Nunca he sido muy ansioso, pero necesitaba saber cómo sería.

“Ubi bene, ibi patria”. A pesar de la tensa espera, tuve tiempo de pensar en la economía del latín. Y le hallé sentido a esas cuatro simples palabras. Sí, a partir del 24 de marzo estaríamos bien. De esa fecha no pasaba. Después no sería muy fácil de llevar, sobre todo los primeros tiempos. Pero con voluntad, con entereza y mucha fuerza, llegaríamos a buen puerto.

No quise emocionarme delante de los míos, pero cuando al fin pude hacerlo me encerré en el baño a llorar como un niño. Cuando supe que había llegado, respiré hondo, como si hubiera estado bajo el agua mucho tiempo. Fue un día jubiloso para mi familia. Cuando esa tarde salí a la calle, creía que muchos compartían mi gozo.

El 24 de marzo del 2018 después del mediodía nació mi hijo Juan Manuel.

Jornada dichosa.

Compartir