La vida de Britney Spears volvió a quedar bajo la lupa tras un episodio que encendió alarmas en su entorno. La artista decidió internarse de manera voluntaria en un centro de rehabilitación luego de haber sido detenida en marzo por conducir bajo los efectos del alcohol y drogas en California.
El hecho ocurrió el 4 de marzo en el condado de Ventura, cuando efectivos policiales advirtieron signos de deterioro durante un control vial. Tras someterse a pruebas de sobriedad, la cantante fue arrestada y horas más tarde recuperó la libertad, a la espera de una audiencia judicial prevista para mayo.

Fuentes cercanas señalaron que la decisión de iniciar un tratamiento responde a la necesidad de “un cambio profundo” en su vida. En esa línea, remarcaron que se trata de un paso pendiente desde hace tiempo y que cuenta con el acompañamiento de sus seres queridos.
Además, indicaron que se trabaja en un plan integral para sostener su recuperación y priorizar su bienestar. La propia Spears se expresó en redes sociales tras el episodio, donde agradeció el apoyo de sus seguidores y destacó la importancia de mantenerse cerca de su entorno afectivo.
No es la primera vez que la estrella del pop enfrenta problemas relacionados con el consumo y la conducción, aunque esta vez su círculo íntimo confía en que el tratamiento marque un punto de inflexión.
