“La carne no va a bajar”: un veterinario defendió los precios y relativizó el impacto en el bolsillo
El veterinario Santiago Debernardi afirmó que la carne “no va a bajar” y justificó los precios actuales como un “sinceramiento”. Sus dichos contrastan con la caída del poder adquisitivo y el difícil acceso al consumo en gran parte de la población.

Este miércoles, en una entrevista por videollamada con La Mañana de Info, el veterinario y asesor ganadero Santiago Debernardi dejó definiciones que no pasaron desapercibidas, al justificar el actual precio de la carne y minimizar el impacto de la crisis económica en el consumo.

Aunque reconoció el crecimiento del sector ganadero en el norte argentino y en Santiago del Estero, con “un potencial enorme” y oportunidades para mejorar la producción, su análisis se centró en defender el valor actual del producto. “No es que esté cara, está a un valor que no solemos pagar”, sostuvo, atribuyendo esa percepción a un “sinceramiento” tras años de precios “irreales”.

Sin embargo, sus declaraciones contrastan con la realidad cotidiana de amplios sectores que ven cada vez más difícil acceder a la carne. Lejos de contemplar esta situación, Debernardi fue tajante: “La carne no va a bajar de precio y no hay posibilidad de que baje porque no hay producción”, desligando el problema del valor y colocándolo exclusivamente en la caída del poder adquisitivo.

En esa línea, cuestionó incluso una idea profundamente arraigada en la cultura local: “Es un horror pensar que por ser argentinos deberíamos tener derecho a tener carne barata”. Una frase que generó polémica y que parece correr el eje del debate desde el acceso a los alimentos hacia una lógica puramente de mercado.

El veterinario también defendió el esquema productivo actual, recordando que se trata de una actividad privada, y relativizó las tensiones entre mercado interno y exportaciones. Según explicó, los cortes de mayor calidad quedan en el país, mientras que al exterior se envían productos de menor valor, una afirmación que abre interrogantes sobre el verdadero impacto del modelo exportador.

Consultado por la situación del país, adoptó un tono alineado con el discurso oficial, al pedir paciencia y sostener que “se está yendo por el camino indicado”, pese a reconocer que aún hay múltiples problemas sin resolver. “No podemos pretender ser Suiza de un día para el otro”, argumentó.

Por último, al referirse a la polémica por la carne de burro, evitó profundizar y la desestimó como un tema mediático sin aplicación concreta.

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